GUADALAJARA (Notimex).- A tres años de haber sido trasplantado, en el Hospital de Especialidades del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en Jalisco, el corazón de Alejandro Gil, de 40 años, late fuerte, permitiéndole llevar una vida plena, en compañía de su esposa e hija.
Durante cinco años, Alejandro padeció cardiomegalia, enfermedad caracterizada por el engrandecimiento del corazón. Tras sufrir la falta de aire y agitación e hinchazón constante en cara y piernas, se le diagnosticó en el Hospital General Regional 46 con esta patología.
Al ser fumador y consumir altas cantidades de café durante el día para mantenerse despierto, soportar la presión y el agotamiento en su trabajo, despertaba a medianoche con lágrimas en los ojos y desesperado.
Por su mente no pasó que su corazón estaba sufriendo, dado que en su familia no existen antecedentes de patologías cardiacas.
Luego de tres años en lista de espera y dos intentos para ser trasplantado, por fin Alejandro recibió el corazón que tanto esperaba, lo cual cambió su vida y le devolvió las esperanzas.
'Creo que si me tardaba un año más ya no la libraba, volví a nacer, recuerdo cuando desperté del trasplante tenía un ánimo tremendo y me quería comer el mundo', manifestó con entusiasmo.
Aunque también se le diagnosticó una distrofia muscular, Alejandro asegura disfrutar de una vida plena y actualmente se mantiene activo trabajando como auxiliar de limpieza y recepción en una oficina.
Aunque considera que su sueldo no es bueno y aspira a encontrar un mejor trabajo, disfruta del placer de estar vivo junto a sus esposa con quien lleva nueve años de matrimonio y con quien asegura existe una unión especial que se fortaleció tras su proceso.
Hoy dice a otras personas que están en espera de ser trasplantados que la fe y esperanza no debe perderse, sin embargo señala que se debe mantener cuidados especiales en la dieta, y no esforzarse, aunque es recomendable practicar actividad física.