De "Gonzo" a "Gronk", pasando por Graham, las alas cerradas están corriendo en torno, a través y más allá de las defensivas a una tasa sin precendente. Solamente Rob Gronkowski, de los Patriotas, hace todo eso en una jugada.
Esta posición durante un tiempo fue para algo más que tacleadores, pero ahora exige la habilidad de un receptor. Velocidad, tamaño, capacidad atlética, poder, e inteligencia son parte de la mezcla.
Además de los apodos, aparentemente. "La posición de ala cerrada levanta el vuelo", dijo Vernon Davis, de San Francisco, a quien también llaman "El Duque". "Estos individuos son rápidos, fuertes y están haciendo jugadas -hacen jugadas de alas abiertas".
En esta temporada nadie ha hecho más jugadas en esta posición que Gronkowski, elegido al Tazón de los Profesionales en su segunda temporada, al atrapar 90 pases para 1,327 yardas y 17 pases de anotación. Las yardas y touchdowns son récords, logrados con poder y rapidez.
Gronkowski se perdió ayer su segunda práctica seguida por una torcedura en el tobillo izquierdo, aunque se espera que esté listo para el Súper Tazón ante los Gigantes.
"El tipo es una bestia", afirmó Antonio Cromartie, esquinero de los Jets, aunque éste parece ser un calificativo común para las alas cerradas más destacadas y que forman parte de la "era de oro" de esta posición, como señaló Shannon Sharpe, integrante del Salón de la Fama.
Dura combinación
Gronkowski mezcla físico (1.98 de estatura, 120 kilos de peso) y velocidad, con excelentes manos. Manos enormes. No deja caer el ovoide y cuando lo agarra, es casi imposible de alcanzar. También es de los mejores bloqueadores.
"Le ha pasado encima a unos cuantos", comentó su compañero de equipo, Aarón Hernández, también ala cerrada.
Jimmy Graham, de los Santos, estableció un récord de 99 atrapadas para la posición.
Siete de los 17 líderes en recepciones esta temporada fueron alas cerradas: Graham, Gronkowski, Brandon Pettigrew, de Detroit, Tony González, de Altanta -líder histórico en casi todas las categorías de la posición-, Jason Witten, de Dallas; Hernández, y Kellen Winslow, de Tampa Bay. Considerando que los equipos emplean dos, y en ocasiones tres o cuatro receptores por jugada, es impresionante.
Pocos equipos tienen algo cercano al lujo de un par de alas cerradas como Gronkowski y Hernández. Las cifras de Hernández (79 atrapadas, 910 yardas, siete anotaciones), de origen boricua y nacido en Bristol, Connecticut, hubieran recibido atención para el choque estelar hace unos años.
Ambos son una pesadilla para defensas rivales.
"Somos muy buenos amigos, la competencia quedó atrás. Nos ayudamos mutuamente", afirmó Gronkowski.- AP