Cartón de Tony: Araujópolis revisitada

(1)
La elección interna de los candidatos del PAN a la alcaldía de Mérida y las diputaciones locales cambió mucho el panorama preelectoral de ese partido, que se fortalece por varios factores. El primero es la elección en sí, cuyo desarrollo le aporta credibilidad al proceso en un entorno en que la ciudadanía ve con creciente desconfianza a los partidos; el segundo es el resultado en Mérida, sorpresivo para muchos, esperado por otros.
Vale la pena analizar los antecedentes de la contienda interna en Mérida. Encuestas recientes ampliamente difundidas por un sector del PAN daban como ganadora, por amplio margen, a Beatriz Zavala Peniche sobre Renán Barrera Concha. El equipo de la senadora y sus redes de apoyo ya se veían como triunfadores.
¿Qué pasó? A reserva de lo que arrojen los análisis internos del PAN, todo parece indicar que los panistas adherentes marcaron la diferencia. Voluntaria o involuntariamente, los militantes ya forman parte de cotos, de grupos y de intereses internos. Son hasta cierto punto "manejables". Los adherentes no, y es la primera vez que pudieron votar.
La elección se movió con la lógica de ir más allá del proceso interno, de apuntar a los comicios externos, donde, con el perdón de los simpatizantes de Beatriz Zavala, de antemano se veía a Renán Barrera con posibilidades de obtener mejores resultados en un proceso abierto.
Consumada la elección del candidato, la unidad que tanto se ha pregonado a partir del domingo no parece ser ahora una ventaja del panismo, pero sí puede ser su mayor fortaleza si se logran vencer diferencias arrastradas de meses atrás.
Me explico: a lo largo de la precampaña hubo señales de golpes bajo la mesa y zancadillas entre los dos equipos que buscaban la candidatura a la presidencia municipal. Fue una auténtica riña subterránea, al mismo tiempo que en la superficie se mostraban las sonrisas.
Lo mismo se vivió, aunque con diferente intensidad, en las precampañas por las diputaciones locales, porque los participantes ya estaban identificados con alguno de los dos grandes bloques en que se dividió la contienda.
Ahora sigue la elección de quien representará al PAN en la batalla por la gubernatura. Y después viene la de candidatos a legisladores federales. ¿Influirá la victoria de Renán Barrera? A fin de cuentas un triunfo repercute en el ánimo electoral y el diputado local se la rifó con uno de los dos grandes bloques, pero la moneda sigue en el aire.
Lo cierto es que, independientemente del resultado final, la unidad tan cacareada es algo que urge a los panistas.
No una unidad de dientes para afuera, sino real, de fondo. No es fácil, porque me queda claro, aunque lo nieguen adentro, que hay heridas ocasionadas en el fragor de las precampañas.
Algunas heridas crecieron con el resultado y en las filas perdedoras hay quienes no están dispuestos a mover un dedo a favor de los ganadores. Peor sería que jugaran en contra.
El gran reto, por lo tanto, es que esa unidad se convierta en realidad. De lo contrario, los panistas podrían caer en los errores que los llevaron a negativos resultados en 2007 y 2010.
Sostengo que Yucatán necesita una oposición fuerte, sea del PAN, del PRI o de otro partido. Un gobierno sin oposición es terreno fértil del autoritarismo. Tenemos suficientes muestras de esto.
La elección abierta se perfila interesante. En próximo comentario les presentaré datos de los dos últimos procesos locales, que muestran que el PRI no tuvo las cosas tan fáciles aunque logró más posiciones.- Mérida, Yucatán.
angelnoh@megamedia.com.mx
@angelovaliant
-----
*) Periodista
Tema: Artículos editoriales