El pianista cubano Frank Fernández, ayer, en la entrevista con el Diario

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En él se funden lo clásico y lo popular, se consolida la escuela de piano cubana y se acumulan los elogios y los premios.
Frank Fernández es cubano pero nunca había venido a Mérida, donde le informamos que la escuela cubana -y por ende la técnica rusa- tiene presencia desde hace varios años.
Sobre la técnica, el pianista afirma que "es sólo un medio, no un fin". No cree en la perfección, sino en la intuición, y aunque estudió en Moscú y tocó en el piano de Franz Liszt, no cree que ir a Europa para ver los pantalones de Chopin o la peluca de Mozart sirvan para tocar mejor.
La entrevista que amablemente concede al Diario con motivo de su concierto de mañana viernes en el Olimpo la reproduciremos luego en una entrega más amplia, en la que Fernández habla de los misterios de su vocación, de las preguntas sin respuesta, como dónde acaba el compositor y dónde empieza el intérprete, si existe el genio o la musa, y cómo el sistema político de un país, o su contexto cultural, influyen o no en el arte.
El programa de mañana
Por lo pronto, el programa que ofrecerá el maestro Fernández, mañana, a las 21:30 horas en el Olimpo, de entrada gratuita, se integra por obras clásicas en la primera parte y piezas de corte popular en la segunda.
El recital dará inicio con cuatro obras de Franz Schubert: dos piezas Op. 90, Serenata No. 11, Impromptu No. 2 y Ave María.
Luego, Fernández tocará la conocida sonata quasi una fantasía Op. 27 No. 2 "Claro de luna", de Ludwig van Beethoven.
Versiones propias
Tras el intermedio, el maestro mostrará la riqueza de la música popular y de su amistad con artistas como Silvio Rodríguez, interpretando lo que ha titulado como "Cuatro canciones de amor en estilo trovadoresco", en versiones suyas para piano: "Realidad y fantasía", de César Portillo de la Luz; "Gracias a la vida", de Violeta Parra; "Rabo de nube", de Silvio Rodríguez, y "Esta tarde vi llover", de Armando Manzanero.
En la segunda parte también figuran dos danzas de Ernesto Lecuona, "La comparsa" y "Damisela encantadora", y la suite para dos pianos del propio pianista, integrada por cinco danzas: Bolero, Vals joropo, Conga de mediodía, Habanera de cuna y Zapateo por derecho.
En el programa se aclara que, para la suite que cerrará el recital, un piano está grabado por el propio intérprete y el otro es el que se escuchará en vivo.- Patricia Garma Montes de Oca
Tema: Arte y cultura