El arqueólogo Tomás Gallareta Negrón ante los restos del edificio de un aristócrata maya en la antigua urbe de Kiuic

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Su nombre significa mercado, y se le bautizó así por la forma como está organizada: llena de plazas; pero James Graham, director de la Reserva Kaxil Kiuic, prefiere llamar a la zona arqueológica de Kiuic como "lugar de reunión".
En el municipio de Oxkutzcab, el lugar no está abierto al público y tampoco le interesa hacerlo a la asociación Kaxil Kiuic, que decidió adquirir el predio cuando sus dueños comenzaron a talar sus árboles. El riesgo de desaparición de un cedro fue el detonante para que James Graham y Tomás Gallareta Negrón adquirieran el lugar y lo convirtieran en un centro de investigación.
El sitio pertenecía a una familia de campesinos, que por muchos años lo mantuvo intacto. Al morir el dueño original la propiedad pasó a los hijos, que vieron en los grandes troncos una fuente de ingresos. Gallareta Negrón recuerda que recibió una llamada de Mario Magaña Arana, guardián del INAH, quien le advirtió que habían empezado a cortar árboles. "'¡Si continúan podrían causar daños!', me dijo alarmado".
Fue entonces que se decidió adquirir el lugar, de 1,649 hectáreas, para su conservación. El cedro estaba entre las paredes de una construcción que, por alguna razón, quedó a medio edificar; incluso, en el suelo aún se puede ver el armado de fachadas que se colocarían en la parte superior, pero los antiguos pobladores se fueron y dejaron los moldes.
Gallareta Negrón indica que los edificios y en general toda la zona son fuentes de información importante. "Gracias a que está alejado y en medio de la selva, el sitio está bien conservado y se estudia con más precisión".
Y es que llegar no es tan fácil. Después del centro de Oxkutzcab hay que encaminarse hacia Loltún y dejarse guiar por los letreros que conducen a Cooperativa, Xul y Xcobenhaltún, atravesando caminos angostos y llenos de curvas y con subidas y bajadas que permiten ver el horizonte y hacen suponer que se atraviesa la Sierrita. Pero todo se compensa cuando se llega a la reserva, que cuenta con dormitorios para que estudiantes e investigadores puedan pernoctar.- Iván Canul Ek
Tema: Arte y cultura