Victoriano Chan Sulub, de 73 años, es un artesano que se dedica a labrar la piedra para hacer tanto figuras como pilas para agua y molcajetes de cocina

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TEKAX.- La piedra, que la mayoría de la gente piensa que sólo sirve para construcción, el maya-hablante Victoriano Chan Sulub, de 73 años, puede transformarla en cualquier cosa.
Chan Sulub se dedica desde hace 30 años a labrar la piedra, y es conocido por su trabajo.
Dice que todo fue iniciativa de su padre, quien en sus tiempos libres, después su jornada en el campo, empezaba a trabajar la piedra hasta darle forma de tortugas, perros, gatos, gallos e incluso piezas mayas.
"Actualmente sólo a eso me dedico, desde las seis de la mañana me levanto para recorrer casi dos kilómetros para encontrar las mejores piedras y llevarlas en triciclo hasta mi casa", dice.
"Tardo una hora en realizar una figura, eso sí, dependiendo del tamaño de la pieza; hay días que después de estar dándole forma con un cincel la piedra se rompe y eso da mucho coraje", dice don Victoriano.
Molcajetes
Indica que las piezas la vende en Tekax, en su mayoría molcajetes que utilizan las amas de casa, que van de $50 a $200.
Don Victoriano también hace pilas, a $500, que mucha gente utiliza para poner en el jardín, que llenan de agua y plantas.
Afirmó que incluso turistas de los Estados Unidos que llegan a la zona arqueológica de Chacmultún le han comprado molcajetes o piezas pequeñas; también le compra gente del Interior del Estado y de Quintana Roo.
"A mi edad avanzada, ya no trabajo como hace 30 años. A mi nieto Edgar Chan Canché, de 14 años, quien estudia en la secundaria 'Melchor Ocampo', en Kancab (comisaría tekaxeña), le estoy enseñando en sus ratos libres este oficio no muy común y que se ha estado perdiendo".
"Mientras yo me encuentro trabajando lejos de Kancab, mi esposa Gregoria Chan Cauich se pone a bordar; siempre hemos trabajado en conjunto para sacar adelante a nuestros 6 hijos, de los cuales 5 son hombres y todos laboran como albañiles, mi única hija se dedica a las labores del hogar".
Sacrificios y trabajo
"La mayoría de las veces me la he pasando trabajando, dedicando mucho tiempo y sacrificio; en la época de lluvias baja la demanda de este producto, y otras temporadas se incremente".
El artesano dice que cuando inició labores en Kancab, donde habitan unas 4,000 personas, tuvo que andar cada por casa para ofrecer sus piezas y nunca imaginó que incluso llegara gente de otros municipios a comprarle.
Don Victoriano cree que todo sacrificio tiene su recompensa. "He visto crecer a mis hijos y he podido construir una humilde vivienda, donde hasta ahora, con el apoyo de Dios, continuo trabajando para sobrevivir".- ARMANDO RUIZ TALAVERA.
Tema: Arte y cultura