El Sol atraviesa la Casa de las Siete Muñecas en el equinoccio de otoño

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Majestuoso, aunque mantuvo expectantes durante varios minutos a los visitantes, Kin pasó triunfal por la Casa de las Siete Muñecas de Dzibilchaltún.
Unas 350 personas, según el INAH, fueron testigos del fenómeno que, como en Chichén Itzá, cada año ocurre en otoño y primavera en la zona arqueológica. Aunque algunos no pudieron ver que el Sol se asomara, pues se colocaron en el sitio equivocado: la estela enfrente del templo.
Antes de la salida del Sol, que ocurrió a unos minutos de dar las 7, decenas de personas ya se notaban desanimadas, sobre todo las que ingresaron a las 5.
A esta hora, el cielo seguía negro y en el firmamento aún era posible ver la constelación de Orión. Algunos gallos cantaban y las personas comenzaban a ocupar sus lugares. La mayoría prefirió apostarse en la estructura que sostiene una estela y otros se sentaron en las escalinatas.
"Mientras más alto, mejor", dijo uno. A él lo siguieron turistas de Francia, Estados Unidos, Japón, Distrito Federal, Veracruz, Puebla y otros.
Poco a poco el lugar se llenó. La gente esta vez se cargó de energía mucho después, pues prefirió probar sus cámaras, cuyos flashes emitían luces cegadoras. "Dejen sus flashes, aquí no sirven para nada", dijo una mujer que se quejaba de los "lamparazos".- IVÁN CANUL EK
Tema: Ciencia e Investigación