El uso de fotones, un vehículo no químico, para transportar información entre células a través de reacciones bioluminiscentes constituye "un paso innovador para establecer comunicaciones entre sistemas orgánicos, como las células, y de silicona, como las computadoras", aseguran estudiantes de la UNAM que ganaron una de las medallas de oro del iGEM 2010 del MIT.
"Lo que queremos lograr son interfases entre el sistema in vivo, que son nuestras células, y un sistema in silico, que sería una computadora", a través de receptores y emisores de luz, explica Héctor Francisco Medina Abarca, uno de los alumnos del Centro de Ciencias Genómicas de la casa de estudios.
En su trabajo, los estudiantes del centro, con sede en Cuernavaca, utilizaron células de la bacteria Escherichia coli y las organizaron en seis módulos, tres emisores y tres receptores, que acoplaron mediante señales luminosas de diferentes colores.
Con los colores reflejados por la señal luminosa "enviamos información a la bacteria", que en forma natural cuenta con proteínas bioluminiscentes y receptores fotoactivos.
Para acoplar el sistema biológico a una computadora, los estudiantes utilizaron diodos emisores de luz (LED, por sus siglas en inglés) y una cámara receptora de luz para que el equipo controle lo que la bacteria hace.
Los investigadores seleccionaron los colores azul, verde y rojo porque están en el espectro visible, pero alejados entre sí. "Según la aplicación de cada color podemos dar una información específica", indica Héctor.
En el comunicado de la UNAM los alumnos aclaran que no son ganadores absolutos.
"Obtuvo medalla de oro cerca de la mitad de los 130 grupos participantes de todo el mundo. Estamos felices, pero ahora debemos avanzar para la competencia general de 2011 por el mejor proyecto", dice Daniela Azucena García Soriano.
Jorge Eduardo Buendía recuerda que hubo colaboración con la Universidad de Edimburgo. "Fue una experiencia increíble. La limitación es que en México no es tan fácil hacer ciencia, hay barreras económicas y burocráticas. Por ejemplo, esperamos un mes para que nos llegaran materiales que necesitábamos para las biopartes, y eso redujo mucho el tiempo de trabajo".
A finales de marzo el grupo definió el proyecto y formó dos equipos: para trabajar en el modelado matemático y montar las proteÃnas bacterianas en el laboratorio