El ate relajante fue elaborado en el Instituto Politécnico Nacional bajo estrictas normas de calidad y su consumo está indicado sólo para personas mayores de 18 años, debido a la infusión de tila que contiene, explica Claudia Mares Morales, estudiante de Ingeniería Bioquímica.
El ate es un producto nacional de bajo consumo, así que "decidimos diversificarlo no sólo como postre, sino como un producto que reporte beneficios a la salud, debido a que en los últimos años los niveles de estrés se han incrementado por la vida agitada en las ciudades", dice.
"Para producir el dulce utilizamos materias primas naturales, empleamos la pulpa y jugos concentrados de toronja, guayaba y mandarina, por ser cítricos con elevado contenido de antioxidantes y minerales como calcio, hierro, sodio, potasio y fósforo", explica Claudia.
"Utilizamos estas frutas debido a que en el mercado no es común que se fabriquen ates con esos sabores", agrega.
"Recomendamos consumir una cantidad máxima de 200 gramos en un día, porque equivalen al consumo de una tasa de la infusión", apunta.
Maya Dueñas señala que el producto cumple con las pruebas microbiológicas (libre de microorganismos mesofílicos, coliformes, hongos y levaduras) que exige la normatividad vigente relativa a productos enlatados, tratados térmicamente y dentro de estas especificaciones se incluyen las mermeladas, jugos, jaleas y ates.
Las alumnas señalan que el producto no contiene colorantes ni conservadores y se mantiene en buen estado hasta por seis meses, en un empaque plástico y en refrigeración.
Planean crear una microempresa para comercializar el producto, ya que además de diversificar el consumo de dulces típicos mexicanos se buscará promover la atención a la salud.