"El tunkul es a la vez un instrumento conocido y desconocido. Muchos piensan que debe estar ornamentado, pero, mientras más liso, la acústica es mejor", dice el maestro Moisés Hernández Sosa, director del taller de música autóctona "El caracol".
"La intención es rescatar un poco la música autóctona que tocaban nuestros ancestros", señala el maestro Hernández. "Queremos que perdure, así como también nos interesa que no muera la lengua maya", añade. Por estas razones, el sábado 4 de diciembre, a las 5 p.m., en la plaza principal del municipio de Quintana Roo, Yucatán, ofrecerán un concierto, y el 11 del mismo mes, un taller en Tadhziú. "Queremos dar a conocer estos instrumentos y la variedad de música que se puede hacer".
En el taller también utilizan el zacatán (tambor membranófono de patas), ayoyotles (semillas secas de la campanilla, planta común en Mérida de flores amarillas y hoja lanceoladas) y Chicahustli, raspador asentado sobre una jícara que usaban los yaquis de Sonora; tambores y timbales.
Asimismo, caracoles, caparazones de tortuga, flautas de hueso, machetes de flamboyán y otras semillas secas para recrear los sonidos de la naturaleza, según explica.- Iván Canul Ek
El concierto, titulado "El salto del conejo", incluye las piezas "La danza del adivino", "El retorno del erizado", "El ceibo nocturno", "El camino a Ixil" y "La danza de la cosecha". "Es un canto a la naturaleza", añade el mentor.