Uno de los regalos más maravillosos de los que ha sido provisto el ser humano es la audición. A través de ella estamos en contacto con el medio externo, ya como un medio de defensa en el proceso de la sobrevivencia, ya para el deleite de la buena música.
Quienes por desgracia han perdido la audición, sea de un solo lado o, en su extremo, de ambos, podrían confirmar la profunda lamentación por tal pérdida. Si bien las afecciones infecciosas, degenerativas o por senilidad hacen que nuestra audición esté en riesgo, los ruidos fuertes y estruendosos o simplemente la exposición a sonidos directos (audífonos) y más si son de alta intensidad propician que nuestros "oídos puedan ser lastimados".
Cuidar nuestra audición debe ser una condición obligatoria; arriesgarla nos puede ser altamente penoso.
¡Cuidémosla!
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*) Especialista en Otorrinolaringología de niños y adultos. Consultorio 423 de Star Médica. Teléfono 196-15-14.
Tema: Ciencia e Investigación