NUEVA YORK (AP).- Los participantes en una investigación sobre pérdida y recuperación de peso agregaron también, gradualmente, comida común a su alimentación.
A pesar de recibir asesoría verbal y por escrito sobre cómo mantener su nuevo peso, aumentaron otra vez un promedio de 5.5 kilogramos en el siguiente año. Así que aún tenían menos peso que cuando comenzaron la dieta.
Joseph Proietto, de la Universidad de Melbourne en Australia, uno de los autores del estudio, y sus colegas analizaron los niveles en la sangre de nueve hormonas que influyen en el apetito.
El descubrimiento clave surgió al comparar los niveles hormonales previos al programa de pérdida de peso con los registrados un año después. Seis hormonas permanecían desequilibradas en una dirección que estimulaba el hambre. Además, quienes hicieron la dieta reportaron que un año después del programa sentían más hambre después de comer de la que experimentaban antes del mismo. Expertos no relacionados con el estudio comentan que el efecto persistente sobre los niveles de hormonas no era sorpresivo y que probablemente no tenía nada que ver con la velocidad de la pérdida de peso.
Las personas que perdieron menos de 10% del peso corporal probablemente mostrarían lo mismo, aunque en menor grado, señala el doctor George Bray, del Centro Pennington de Investigación Biomédica en Baton Rouge, Luisiana. Un mensaje clave del estudio es que "es mejor no ganar peso que tratar de perderlo", dice.¿Por qué el cuerpo de una persona a dieta se rebelaría contra la pérdida de peso? Se trata de un vestigio evolutivo antediluviano, cuando la pérdida de peso podía amenazar la sobrevivencia y reproducción, explica el doctor Rudolph Leibel, experto en obesidad de la Universidad de Columbia en Nueva York. "Así que para nada es una sorpresa que nuestros cuerpos luchen en consecuencia durante al menos un año", indica. "Ésta es probablemente una respuesta más o menos permanente", agrega.La gente que pierde peso significativo no sólo gana más apetito, sino que también quema menos calorías de lo normal, lo cual crea una "tormenta perfecta para la recuperación de peso", indica Leibel. Proietto trabajó en la junta de asesoría médica de Nestlé, fabricante de Optifast, hasta el año pasado.