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Manuel Calvo (Madrid, 1964) exhibe en las salas 4 y 5 del Macay la muestra "Yemen, un duro y luminoso lugar del mundo", realizada durante un viaje a este país al sur de la península arábiga. El fotógrafo -actualmente radicado en Malmö, Suecia- capta una geografía humanamente imposible con un estilo documental.
Veremos retratos, edificios de piedra sobre mesetas, estampas cotidianas en el mercado, mujeres con el rostro oculto y hombres vendiendo hielo. Costumbres y religión para solitarios.
Manuel Calvo -por quince años dedicado al grabado y después a la pintura y la fotografía- relata que su itinerario abarcó desde la capital de Sana'a a las costas en el golfo de Adén, y desde allí al otro extremo en el Mar Rojo. Debido a los conflictos civiles todavía vigentes, "algunas zonas debían cruzarse por avión, siempre bajo fuertes medidas de seguridad. Por tierra te acompañaba la policía o los militares, tenías que ir con escolta, y eso pues te cohíbe un poco. Pero así es, así vas o no vas".
La Arabia Felix de Ptolomeo es hoy el país más pobre de toda la región árabe. "Está sumido en una situación de atraso y abandono que paradójicamente le ha llevado a preservar una economía de sobrevivencia y una cultura arcaica", explica el artista.
Cada imagen revela un trasfondo de hostilidad latente con un sombrío control social. Allí donde hay una puerta clausurada suponemos la existencia de un vigilante.
Yemen tiene numerosas construcciones donde se intuyen ojos extraños. "Yemen es un país que impresiona por la pobreza y la preservación de su cultura", dice el autor. "No está muy desarrollado, la gente se viste como se vestía hace años, y eso estéticamente es muy bonito.
La vida en Yemen es bastante dura, y la geografía también es bastante dura. No hay carreteras, no hay hospitales, la gente se arrincona mucho en la religión para olvidar la desgracia de la vida que lleva. Impactan las caras de las personas, de los niños. Eso es lo más impactante". "Yemen, un duro y luminoso lugar del mundo" tiene barcos, un soldado armado en medio de un paisaje terroso, cielos donde la luz juega un papel primordial, un niño con turbante de bolitas rojas y un camello, la ciudad en diferentes vistas, conjuntos arquitectónicos, una torre de piedra, asentamientos habitacionales en las cordilleras de los cerros, una cabra vista desde abajo, dos hombres estrangulándose amistosamente frente a la cámara, adolescentes lanzando dardos, mezquitas, y un bebé con su triciclo. Ver para creer.- Christian Núñez; (conejobelga.blogspot.com)
Tema: Arte y cultura