El problema con los pacientes que reciben trasplantes renales en particular es que se "sensibilizan" a sustancias conocidas como antígenos de leucocitos humanos (ALH).
Todos tenemos seis de esos antígenos, que son proteínas que se hallan en los glóbulos blancos. Se heredan tres antígenos de cada progenitor, según la National Kidney Foundation.
Cuando un paciente de riñón es evaluado para un trasplante, los médicos intentan encontrar la mayor cantidad posible de antígenos compatibles, para mejorar las probabilidades de un trasplante resulte muy exitoso.
Pero algunas personas han sido expuestas a otros antígenos, lo cual hace que el cuerpo desarrolle anticuerpos contra los antígenos de leucocitos humanos. Esto sucede en el embarazo, una transfusión de sangre o un trasplante anterior. Si son expuestos a ese antígeno foráneo en particular de nuevo, los anticuerpos de los ALH destruyen cualquier tejido que lo contenga. Eso limita el número de donantes elegibles de trasplante para un recipiente sensibilizado.
En la actualidad, los médicos se preocupan más de las infecciones y las tasas de rechazo a largo plazo, que de la sensibilización.
En un intento de resolver este problema significativo, Montgomery y colegas comenzaron a reclutar a recipientes potenciales de trasplantes de riñón sensibilizados a ALH. De 1998 a 2009, los investigadores trataron a 211 personas sensibilizadas a los ALH que esperaban trasplantes con el procedimiento de desensibilización. Más de la mitad de ese grupo ya había recibido un trasplante de riñón.La plasmaféresis funciona de forma muy parecida a la diálisis. En la diálisis, se saca la sangre del cuerpo, se filtra para eliminar los desperdicios y se devuelve al cuerpo recién purificada. En la plasmaféresis, la sangre se separa para eliminar el plasma, que contiene los anticuerpos. El restante de la sangre se devuelve al cuerpo junto con plasma donado por una persona sana. El proceso puede dejar a las personas vulnerables a la infección, ya que elimina los anticuerpos. Para combatir este efecto secundario potencial, los investigadores suministraron pequeñas dosis de IGIV, que es un fármaco para mejorar la inmunidad.Los pacientes sensibilizados a los ALH recibieron un promedio de cuatro sesiones de plasmaféresis antes del trasplante y cinco después, según el estudio.Los investigadores compararon a estos pacientes con dos grupos de sujetos de control emparejados. Un grupo siguió en diálisis, mientras que el otro siguió en diálisis o recibió un trasplante con ALH compatibles.En el primer año del trasplante, las tasas de supervivencia fueron similares en los tres grupos. Tras tres años, la tasa de supervivencia fue de 85.7 por ciento en el grupo desensibilizado, frente a 67.2 por ciento en el grupo de solo diálisis y 77 por ciento en el grupo de diálisis o trasplante.Para los cinco años, los estimados de supervivencia de los pacientes fueron de 81 por ciento en el grupo de desensibilización, de 52 por ciento en el grupo de solo diálisis y de 66 por ciento en el grupo de diálisis o trasplante."Este es el primer estudio en mostrar esta dramática mejora con la desensibilización", aseguró Montgomery. "También muestra la letalidad de la enfermedad renal si no se recibe un trasplante".El doctor David Butcher, nefrólogo de trasplantes del Hospital y Centro Médico St. John de Detroit dijo que los hallazgos eran "muy emocionantes, con el potencial de ayudar a un buen número de las personas que esperan por un trasplante. Esto da esperanza de que podrán salir de la diálisis mucho antes".