NUEVA YORK (EFE).— La mexicana Betsabeé Romero ha dejado su tradicional “bocho”, como se conoce en México al Escarabajo de Wolkswagen que ha usado en numerosas ocasiones como protagonista de su arte, y decidió transformar un Cadillac del 78 en una de las obras clave de su nueva exposición en Nueva York.
La artista, que logra convertir piezas industriales como neumáticos o vehículos completos en obras de arte, creó a partir del emblemático coche de General Motors su obra “Piel sensible”, una de las protagonistas de la muestra “Lágrimas negras”, que se inaugura mañana en el Museo de Arte de Neuberger, en Purchase (Nueva York).
“Piel sensible” cuenta además con la peculiaridad de estar inspirada en un devastado Japón que trata de salir adelante tras el terremoto y posterior tsunami del pasado 11 de marzo.
“Cubierto con una piel japonesa formada a partir de tatuajes e iconografía de allí, la obra trata de mostrar que la piel de Japón la tenemos todos”, dijo a Efe la conocida artista, que completó la pieza específicamente para esta exposición.
El vehículo está atravesado por un rayo -“si les cae a ellos, nos cae a todos”, dice Romero- que expresa el miedo y la fragilidad que está sufriendo la población japonesa actualmente.
La mexicana impregna sus raíces en gran parte de su obra, de ahí que haya utilizado en numerosas ocasiones como uno de los protagonistas de su arte al tradicional “bocho”, icono del incesante tráfico de la Ciudad de México y al que ha vestido con trajes típicos de esa cultura.
Esas raíces se demuestran en el interés de la mexicana por temas como la inmigración o la frontera, algo que queda también patente en su nueva exposición en Nueva York con la obra “De reojo”, una composición de espejos retrovisores a través de los que, con el dibujo del vestido de la Virgen de Guadalupe, se pueden ver imágenes desde un autobús que recorre Ciudad Juárez.
“Como mujer tienes que estar lista para mirar todo el tiempo de reojo, revisar si no nos viene siguiendo nadie, si no hay nadie escondido en la esquina. No es paranoia, es un mecanismo de defensa corporal que hemos desarrollado, igual que espejos retrovisores”, manifestó Romero.
La obra ofrece la tensión de quien va subido en ese autobús, que recorre las calles que llevan a las llamadas maquiladoras, las fábricas de esa ciudad fronteriza, un camino por el que cientos de mujeres han sido raptadas, violadas y asesinadas durante años.
“Tienes que bajarte del pesero (como se conoce a los autobuses en México), pero no hay nadie en las calles para protegerte. Entonces la imagen del vestido de la virgen y las plegarias son lo único que te queda”, describe la artista.
“Mi historia, mis raíces puramente mexicanas, están en mi obra, pero mis creaciones también hablan en un contexto global, donde conviven las culturas”, expresó Romero, quien en otras piezas mezcla símbolos de culturas tan diferentes como la islámica o la prehispánica para demostrar que “el diálogo entre ellas siempre es posible en el arte, aunque no lo parezca en la política".
Por ello la artista ha escogido una de las obras de una exposición de arte de Camerún que también se puede ver en el museo que acoge su exposición como inspiración para crear una nueva pieza.
El resultado es “Our Backs”, que ha compuesto en colaboración con los estudiantes de la Universidad de Purchase.
“Me interesó por ser un objeto funcional, una silla que existe en África pero también en Mesoamérica, y trabajé con las semejanzas que encontré en ambas culturas, porque existe un diálogo aunque parezca que ambas no se conozcan por estar tan lejos la una de la otra”, explicó la artista.
La exposición “Lágrimas negras”, que ya había sido presentada en varios museos de México, podrá visitarse ahora en la población neoyorquina de Purchase hasta el próximo 14 de agosto.
Hasta entonces se podrán ver un total de más de ochenta esculturas, grabados, fotografías, vídeos e instalaciones de la reconocida artista mexicana, entre los que figuran también las obras “Ciudades que se van”, “Anémona de luz” o su reconocido “Cuerpos vestidos”, que muestra a dos automóviles “enamorados” cubriéndose bajo un burka.