"Si te quitan la matriz, vas a dejar de ser mujer", sentenció doña Graciela, como si fuera una experta en la materia.
Florencia estaba confundida. Su ginecólogo le había dicho que tenía unos tumores del tamaño de una naranja, y que aunque eran benignos, habría que quitarle la matriz. A sus 42 años ya pensaba que el mundo se le venía encima. Más que la enfermedad, ahora le preocupaba más lo que su vecina le dijo, pero aceptó la cirugía porque comenzaba a sentirse como si tuviera un embarazo de cuatro meses.
La histerectomía (extirpar la matriz) es de las cirugías más frecuentes que se realizan en ginecología y su indicación es variable, es decir, está justificado en algunos padecimientos como los miomas, endometriosis y los sangrados uterinos anormales que no ceden con otros tratamientos, entre otras.
Hay que aclarar que el útero no es el órgano que define a una mujer, y que después de una histerectomía se siguen conservando todas las funciones propias de su sexo, excepto que ya no presenta sus menstruaciones ni tampoco se puede embarazar.
Si se realiza una histerectomía y se conservan los ovarios, no tiene la mujer por qué tener algún síntoma de menopausia; ésta llegará en el momento en que deba llegar al cesar la función de los mismos.
Cuando así lo amerita durante la histerectomía se puede extirpar uno o los dos ovarios, pero existen terapias alternas para compensar este último caso.
La paciente de esta historia se intervino quirúrgicamente con éxito y su vida siguió como si nada, y aprendió que no hay que hacerle mucho caso a las vecinas, sobre todo cuando opinan sobre algo de lo cual no conocen. Mejor consulte al ginecólogo.
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*) Ginecología y obstetricia. Star Médica. Teléfono: 9431602 drvictorpintohotmail.com