Se puede considerar que el crecimiento y desarrollo de un individuo depende en gran medida de sus características genéticas.
Un parámetro que a menudo se utiliza para ver si un muchacho o muchacha se está desarrollando en forma adecuada es la estatura de sus padres. Para la niña, la madre, y para el varón, el padre, aunque puede ser que la estatura que alcance cualquiera de los dos tenga que ver con los abuelos o tíos. Pero la regla general son los progenitores.
En algunos casos también se puede dar que la niña hereda al papá y el niño a la mamá. Le pasó a unos amigos que conozco en donde el esposo era bajo de estatura y de tez morena, y la mujer alta y rubia. Tuvieron dos hijos: el varón era alto y rubio, y la niña, de baja estatura y de tez morena.
Cuando la niña tenía diez años aproximadamente, su madre observó que su estatura era en realidad baja en relación con la de sus compañeras, y había empezado a reglar; se preocupó mucho, ya que con el inicio de sus menstruaciones la niña iba dejar de crecer. Acudió a un ginecólogo a quien presionó para que le administrara algún medicamento para detener la pubertad y esperar a que alcanzara una mayor estatura.
Los resultados fueron contraproducentes y la niña tuvo muchos problemas en su desarrollo musculoesquéletico.
Cuando comienzan a aparecer caracteres sexuales secundarios antes de tiempo se conoce como pubertad precoz, sin embargo esto se da cuando dichas características se presentan antes de los 8 años.
Hay veces en que en algunas niñas presentan sólo uno de los caracteres sexuales secundarios, como puede ser la aparición de las glándulas mamarias o la aparición del vello púbico o axilar. En estos casos, cuando sólo uno se presenta, generalmente no hay tanto problema y conviene la observación en el desarrollo de esta mujercita.
Sin embargo, cuando el desarrollo se da en varios de los caracteres sexuales secundarios y la niña tiene seis años o menos, conviene un estudio más a fondo y la administración de medicamentos que retrasen su desarrollo, ya que entonces estamos ante una verdadera pubertad precoz.
El origen de esta patología no está bien definido y hasta el 50% puede no tener una posible explicación y no se puede conocer la causa. Se ha relacionado a algunos estímulos ambientales como posibles causas. Por ejemplo, la contaminación de los alimentos por sustancias que contengan estrógenos o algunos pesticidas y plásticos. Pero no hay evidencias sólidas de ello.
La niña, la paciente de la historia, no tenía pubertad precoz, y por lo tanto no había que darle medicamentos, ya que su constitución física prácticamente era normal, derivado de la constitución genética del padre.