Hoy quiero felicitarte porque has decidido quitarte las máscaras que bloquean tu felicidad y también porque, por fin, has aceptado que las tenías bien puestas. Así que, ahora, no lo veas cómo un "problema" y comienza a identificarlo sólo como un desafío.
Piénsalo: cuando conviertes en desafíos tus obstáculos milagrosamente, y como por arte de magia, se presenta la solución. Así que sigue adelante con esta nueva vida que quieres para ti y no "bajes la guardia" sólo porque estás descubriendo que tienes esa sensación que se llama miedo.
De lo más normal
Es lo más normal del mundo, sólo acéptalo y date cuenta una vez más que en la aceptación está la respuesta o la solución, pues el miedo se presenta nada más porque llevas tanto tiempo triste o enojado con la vida que no recuerdas qué se siente ser feliz.
Llevas tanto tiempo negando tu ser que ya no recuerdas lo que se siente no ser el tapete de las personas, no recuerdas que se siente no sufrir por los demás, no recuerdas lo que es poner límites en tu vida para no convertirte en chofer, paño de lágrimas, todólogo o títere de tus seres queridos; no recuerdas lo que se siente ser libre y dejar a los otros en libertad, pero ya ni siquiera recuerdas tus anhelos por la simple y sencilla razón de que es menos complicado huir de nuestro propio dolor y frustración que aceptarlo, porque además al aceptarlo no sabemos qué hacer con ese sufrimiento y mucho menos cómo dejar de sufrir.
Así que a partir de hoy, ten la disposición de darte a la tarea de descubrirte y establecer qué es lo que quieres para ti, qué es lo que te hace sentir bien; establece tus propios límites y comienza a respetarlos, ¡por amor a ti mismo!
Y recuerda. el arte de ser feliz comienza con el compromiso que adquieres contigo mismo para amarte más, ¡para ser feliz!