Luego de reconocer que en los últimos meses se ha registrado una significativa elevación de los precios de algunas mercancías básicas en los mercados internacionales, el Banco de México restó importancia la semana pasada a los efectos de este fenómeno sobre la inflación, debido principalmente a la apreciación del tipo de cambio.
Analistas de casa de bolsa Vector señalan que si bien este razonamiento es correcto, el banco central debía concentrarse en la perspectiva de ambas variables, o sea, el comportamiento esperado de los precios internacionales de las materias primas, en especial de los alimentos, y del tipo de cambio.
En su publicación semanal Análisis Financiero, destacan que los precios de productos alimenticios como el maíz, trigo, arroz, soya y el azúcar han subido 55%, 32%, 39%, 38% y 66%, respectivamente, en los últimos seis meses. En consecuencia, tales precios se están aproximando peligrosamente hacia sus máximos históricos.
Este comportamiento obedece tanto a factores relacionados con la oferta de dichos productos, como a factores de demanda. Por el lado de la oferta, un conjunto de fenómenos metereológicos no observados hace muchos años a lo largo del mundo (las inundaciones en Brasil, la sequía en Kansas y las prolongadas tormentas de nieve en el norte de EE.UU., la sequía en China, en Australia y en Rusia) ha determinado la caída de la producción agrícola, cuyos efectos más importantes sobre los precios se espera se registren hacia principios del verano.
Por el lado de la demanda, el elevado crecimiento económico de los países emergentes, al mejorar el ingreso per-cápita de sus pobladores, ha provocado un aumento sostenido en la demanda de productos alimenticios que difícilmente se va a reducir en los próximos años.