En estos días y en los siguientes meses, hasta el final de la campaña por la Presidencia, oiremos y leeremos muchas cosas acerca de los candidatos.
Aprendamos a discernir lo cierto de lo falso, lo injusto de lo injusto, y no nos dejemos llevar por las tendenciosas campañas de desprestigio que los políticos suelen urdir, o por los testimonios que más tienen que ver con la vida privada de las personas que con lo que interesa al bien de la nación.
Todo eso, claro, sin olvidar a la viejita que al ir a confesarse decía al sacerdote: “Me acuso, padre, de que levanto falsos que luego salen ciertos”… — Saltillo, Coahuila
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