El arqueólogo Alfredo Barrera Rubio, investigador del INAH en el Primer Congreso Municipal de Museos y Espacios Patrimoniales de México, ayer

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"El gobierno de Yucatán, en alianza con los sectores empresariales del ramo turístico, impulsa una política neoliberal y de comercialización de las zonas arqueológicas", manifestó Alfredo Barrera Rubio, investigador del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).
"Y eso lo hace en complicidad con las autoridades del INAH", agregó. "Varios espacios que son competencia de esta dependencia federal han sido ocupados paulatinamente por el gobierno estatal".
"Estas políticas hacen caso omiso del carácter educativo de las zonas arqueológicas y los monumentos históricos, e ignoran la necesidad de impulsar un turismo social y cultural al alcance de la mayoría de la población".
"Acorde con esta política, las autoridades del INAH centran su acción en los sitios turísticos y descuidan la conservación del resto de las zonas arqueológicas, ignorando las propuestas de los investigadores sobre la investigación y conservación de estas".
Alfredo Barrera también dijo: "El carácter social y educativo de nuestro patrimonio cultural se ha perdido, muchos mexicanos no conocen las zonas arqueológicas, incluso los pobladores aledaños a estas no las conocen".
"No hay planes oficiales federales, estatales o privados para fomentar el turismo social y educativo, el cual no reditúa alta plusvalía, pero sustenta las raíces de nuestra identidad histórica".
"El INAH y el Patronato Cultur obtienen ingresos por la venta de boletos en Chichén Itzá, pero lo que se capta no repercute significativamente en la comunidad".
"El flujo turístico a ese sitio prehispánico beneficia a los grandes inversionistas del sector turístico, entre los que destacan los de la Riviera Maya".
Indicó que un ejemplo de cómo un particular comercia y aprovecha en beneficio propio ese patrimonio nacional, con la tolerancia del INAH, ocurrió en 2009, cuando Hans Jurgen Thies Barbachano instaló cerca de El Castillo dos puestos de refrescos, frituras y agua, puso un poste con un transformador de electricidad y cerró un acceso que avivó el conflicto con los vendedores ambulantes de ese lugar.
Respecto a la irracional promoción y comercialización de esa ciudad precolombina, Alfredo Barrera expresó que las políticas neoliberales gubernamentales dan prioridad, en el reparto de los beneficios, al sector privado y a las grandes empresas del ramo turístico.
Agregó que las secretarías de turismo federal y estatal se enfocan a captar visitantes con alto poder adquisitivo y se asocian con grupos privados.
Ejemplo son el plan de las Siete Maravillas del Mundo Moderno, los conciertos de Plácido Domingo, Sarah Brightman y Elton John y el show de Paul McCartney.- Hansel Vargas Aguilar; hvargas@megamedia.com.mx
Tema: Turismo
En contexto:
Explotación de Chichén
Eventos, shows y espectáculos.
New Seven Wonders
Alfredo Barrera Rubio, investigador del INAH, pregunta quién se benefició con el plan de las siete nuevas maravillas del mundo, en el cual participaron la presidencia de la República, la SecretarÃa de Turismo, el INAH, el gobierno estatal y empresas privadas. Lo recaudado no fue para Chichén.
Los conciertos
El concierto de Plácido Domingo se realizó con la oposición de investigadores del INAH. Dos de los tres millones recaudados los ejercieron ahà arqueólogos de la Uady. Ese espectáculo y los de Sarah Brightman y Elton John -ya se anunció el de Paul MacCarthey- tienen carácter elitista-mercantil, ajeno a la naturaleza y propósitos de la zona arqueológica.
No aumetaron el turismo
Esos conciertos no llevaron más turistas a Chichén Itzá, asà lo muestra la estadÃstica de los últimos 10 años. El proyecto de las Siete Nuevas Maravillas sà se reflejó en un alza de visitantes, en 2008, pero no fue significativa.