Dos temas. Dos. ¿Hay rescoldos hoy día de esa guerra de castas que narra en "Península, península"? y ¿Qué diferencias ve en juventud yucateca actual y la que protagoniza la novela "Charras"? Y Hernán Lara Zavala responde. Sobre el primer tema, el novelista reconoce que la guerra de castas es un tema tabú, ya que, en realidad, se trató de una guerra civil.
"No fue entre conquistadores y conquistados; fue entre sus descendientes", especifica, y alerta que el problema aún no se resuelve, está vigente, late.
"Necesitamos una sociedad que no distinga entre indígenas y españoles; que no juzgue por el color de la piel o por el abolengo de los apellidos...".
El escritor, que sostiene que la posición de los integrantes de su gremio es la de ser críticos con el sistema, considera que el país necesita un estadista que nos haga olvidar el rencor a la conquista, que erradique el culto a la violencia.
"Como decía León Portilla, veneramos a los indios, pero a los indios muertos", denuncia, y sugiere que nos quitemos etiquetas, que exiliemos estereotipos. "Somos, simplemente, mexicanos. Sólo mexicanos".
Los rescoldos de esa guerra de castas no sólo arden en Yucatán, sino en todo el país. En todos los estados se ven las mismas desigualdades que llevaron a los indígenas a rebelarse en ese mayab recreado en su novela, construida en una década con ladrillos de imaginación, recuerdos y minuciosa investigación.
En relación con el segundo tema, el relacionado con la juventud, Lara Zavala clama por una generación "combativa, inquieta... pero no violenta".
"Todas las revoluciones del siglo XX fracasaron. La mexicana, la bolchevique, la china... todas se tornaron en dictadura", dice el autor de "Charras" novela sobre la muerte del líder estudiantil yucateco Efraín Calderón Lara en tiempos del gobernador Carlos Loret de Mola.
Para el escritor, la lectura puede -y debe- ser indispensable en todas las etapas de la vida, principalmente en la juventud. "Leer es un estímulo, un aliciente para tratar de cambiar al mundo que te rodea".
Sobre este hábito, hace la diferencia entre leer y leer literatura. "Hoy día, leemos correos electrónicos, en internet... Cosa muy distinta a disfrutar de una buena novela". Y hace una comparación devastadora: "Una persona que lee libros es como una que come con cubiertos; una que no, como la que come con las manos".
La lectura, asegura, da visión del mundo, apertura, aplomo, "ayuda a crearnos principios éticos y estéticos".- Pablo Cicero