PARÍS (EFE).- Karl Lagerfeld presentó ayer en un avión una colección de alta costura caracterizada por 150 tonalidades de azul, del más pálido al más oscuro, casi negro, siempre con detalles bordados, con los que Chanel vistió de lujo la primavera-verano 2012.
Nada de amarillos, naranjas, rojos, verdes o fucsias. Apenas algunos negros, blancos y grises... azulados.
Nada tampoco de escotes pronunciados, ni osadas transparencias, pero sí generosísimos bordados, de flores, nacarados, de azabache, con relieves, y delicados pendientes largos hasta las clavículas.
La colección fue sobria y etérea, sublime por sus bordados y su simplicidad, visiblemente inspirada en la esfera celeste y sus múltiples maravillas, con algunos toques charleston de los años 20.
En cierta forma, el desfile estuvo dedicado a la belleza de las piernas, pues casi la mitad de los 60 modelos presentados fue corto, sin llegar a ser mini, pero siempre a cierta distancia de las rodillas.
Hubo rarísimos pantalones, anchos, y ningún "short", a diferencia de lo visto en otras grandes pasarelas de la alta costura de París, que anteayer abrió la firma italiana Versace y que hoy cerrará Valentino, en vísperas de que la Alta Joyería de París presente hoy sus últimas creaciones.
Hasta el vestido de novia, corto, de torso blanco y con aspecto alado gracias al porte de una voluminosa capa de tul triangular, descubría esa parte fundamental de la anatomía femenina.
Los suntuosos bordados de Chanel fueron ya en sí verdaderas joyas, en los conjuntos de coctel llegaban hasta las medias, también bordadas sobre las rodillas, como si se hubiesen desprendido del vestido perlas y lentejuelas.
Además de alas, la futura esposa Chanel tendrá a su disposición sendos bolsillos laterales ocultos bajo una ancha banda plateada aue cerraba el vestido, bordada con los mismos materiales que los hombros y las mangas.Entre tanta pedrería de plata, el torso de este modelo con el que Lagerfeld puso punto final a su colección era blanco apenas roto o azul clarísimo.Siempre sobre zapatos de salón con tacón anudados en los tobillos, el modisto alemán descubrió igualmente las piernas en sus modelos largos, de baile o de gala, mostrándolas en parte mediante juegos de transparencias y aperturas.Dio igualmente suma importancia a los brazos y sobre todo a los hombros, desnudos entre mangas cortas de formas diversas y tirantes cerrados en el cuello, y junto a escotes palabra de honor sujetos en el centro con un efecto collar.Tules delicadamente deshilachados, pequeñas y grandes mangas, con ribetes, aladas, bordadas; bolsillos bajos como los del traje de novia aunque no siempre ocultos; abundantes escotes barco, sobrios escotes en V; y conjuntos largos muy ajustados o, todo lo contrario, rectos, fluidos y anchos, fueron otras características Chanel anunciadas para el verano que viene.En cuanto al peinado, en el interior de este avión donde no faltaba ningún detalle, de las luces de señalización de emergencia a las ventanillas, y que permitía ver las nubes en movimiento del otro lado de su techo transparente, reinaron cabelleras algo punk, en abierta lucha contra la ley de la gravedad, cuando no en competición con vistosos tocados de plumas.
Por otra parte, la España del flamenco y las bulerías soñada por el modisto brasileño Gustavo Lins, los espectaculares pendientes y "piercings" de Givenchy y la paleta tornasolada de Giorgio Armani Privé fueron otros de los protagonistas de la pasarela.
El verde oscuro y esmeralda, escarlatas y rojos púrpura, junto con volantes y lunares bordados, así como las medias de torero, todo ello sobre tacones altísimos, fueron parte central de la moda que propuso Gustavo Lins.
Su pasarela se llenó igualmente de grises muy claros, marfiles, rosas y azules, pero sobre todo de negro, escotados a voluntad y cortados soberbiamente sobre tul, seda, crepé, lana finísima, fieltro, franela, cuero y pieles.Con 10 modelos negros y/o blancos, todos ellos de noche, el pódium de Givenchy, inspirado en los años 20 y 30 y en la cinta "Metrópolis", volvió a ofrecer una perfecta ilustración de la evolución del universo "couture".Riccardo Tisci impactó con la belleza de sus creaciones, monocolores o bicolores, así como con los enormes pendientes y "piercings" de inspiración oriental, étnica y lejanamente punk, que adornaron el rostro de algunas de sus modelos.Sin embargo, triunfar en la alta costura con un exquisito pero limitado número de modelos habría sido simplemente imposible hace unos años, cuando utilizar esa prestigiada etiqueta implicaba crear cada temporada cerca de medio centenar de modelos exclusivos, realizados por supuesto en territorio francés, por un número igualmente consistente de costureras.Mientras que ahora sólo rigen criterios cualitativos, según explicó el presidente de la Federación Francesa de la Alta Costura, Didier Grumbach."En 2001 desaparecieron los criterios cuantitativos y la elección y el apadrinamiento son las únicas claves para entrar a formar parte del club de la alta costura, en el que firmas como Givenchy presentan 10 modelos y forman parte de ella", resaltó.