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Es el atavismo...
Hace unos cientos de años el conocimiento era propiedad exclusiva del que tuviese un título nobiliario o fuera parte de un grupo religioso.
El saber era resguardado en ocultas bibliotecas, inaccesibles al vulgo. Inexpugnables cajas fuertes con llave exclusiva al noble. Fue esa terrible época llamada Edad Media.
El esclavismo y la violencia fueron sus principales herramientas. El férreo control de los señores feudales sobre sus súbditos ayudados del terror, el hambre, la tortura... pero sin duda su mejor arma, la más importante: La ingnorancia.
Siglos después y a la luz del intercambio de información, surge la libertad informativa, la capacidad de leer, ver y oír casi toda obra o creación humana en tan sólo unos segundos.
El fácil acceso a material costoso, la capacidad de aprender en línea, el intercambio ipso facto de datos, de tener una biblioteca mundial, una base de datos “gratis” y sin restricciones.
La gente comparte sus más básicos intereses, opina sin que se le diga “no”. El cine, los libros y todo conocimiento artístico o científico es para todo el mundo.
Puedo atreverme a afirmar que el 95% de los usuarios sin fines de lucro, intercambian, mandan, bajan, comparten con quien quiera aprender o lo necesite para un trabajo de la escuela o para el goce personal. Películas antiguas, que ya no se editan, libros muy reconocidos o poco conocidos, obras de teatro, noticias, fotos y hasta banalidades como vídeos personales o comentarios sobre cualquier tema.
Hoy, de nuevo los intereses económicos y de control flotan en el caldo del interés político. El gobierno estadounidense asesta el primer gran golpe contra esa libertad de intercambio.
Es válido y comprensible el cuidar los derechos de autor, pero jamás obra alguna fue tan difundida como hoy lo es en internet. Es el medio más rápido y económico para transmitir cualquier cosa a nivel global.
Todo autor aspira a que su obra se lea, se oiga, se conozca en todo el mundo. Internet permite ésto, y hoy los “dueños del feudo” lo quieren cerrar. Si no hay lucro, no hay delito. Compartir la cultura es la mejor forma iluminar el mundo, de acabar con la pobreza y de ser todos mejores personas.
El oscurantismo tecnológico asoma ya el rostro. El control, el manejo de los datos, el decidir qué sí y qué no puedes leer, ver o escuchar. El cobrarte por saber, el pagar por aprender.
Hay que alzar la voz y decir no al oscurantismo tecnológico, no a la Edad Media informativa. No al control, no a cerrar los ojos y apagar la PC.
P.D. ¿Qué sigue?... ¿Youtube?.
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