La adolescencia es una etapa fundamental en la vida del ser humano. Los cambios que se suceden simultáneamente involucran el desarrollo de las dimensiones psicológicas, biológicas, sociales y espirituales.
Cualquier evento externo que modifique sustancialmente el desarrollo de estas dimensiones puede ocasionar consecuencias de diferente magnitud para el futuro del individuo.
Uno de estos casos es el embarazo, ya que conlleva una responsabilidad para la cual, en la gran mayoría de las veces, no se está preparado y las consecuencias pueden ser a corto, mediano y largo plazo, además de las repercusiones en otros aspectos de la vida como la salud de la madre y el hijo, y el desarrollo personal y el futuro de la adolescente.
En los últimos 30 años este problema ha aumentado en forma dramática, a pesar de que la información sexual que se da en las escuelas lleva en forma indiscriminada una propaganda de anticonceptivos de todo tipo.
En la década de los 70, la tasa nacional de embarazo adolescente era del 11%. En la actualidad oscila alrededor del 20%, un incremento cercano al 100%.
En números absolutos quiere decir que cada año 500,000 nacimientos se producen en mujeres adolescentes.
Esto significa que un número parecido de adolescentes atraviesan por serios riesgos de muerte dadas las complicaciones que se pueden esperar, así como otro tanto de complicaciones y problemas en los neonatos, hijos de madres adolescentes.
Dicha realidad estadística debería ser suficiente para buscar alternativas de solución tanto en el sector salud como en el sector educación, pero da la impresión de que la tesis que se maneja para atacar el problema es que a los adolescentes y jóvenes hay que enseñarles de anticonceptivos y preservativos para que se protejan de enfermedades de transmisión sexual y de embarazos no deseados.
Es evidente que dicha política pública ha resultado ser un fracaso, ya que para nadie es un secreto que hoy día los adolescentes y jóvenes saben mucho de preservativos y anticonceptivos, pero las enfermedades de transmisión sexual van en aumento, incluido el sida; así como los embarazos no deseados.
Por otro lado, hay estadísticas que alcanzan también a definir que las posibles causas del embarazo en adolescentes se relacionan directamente con el grado de escolaridad que a final de cuentas repercute en las perspectivas de vida que se tienen.
Dicha causa es mas patente al analizar estadísticas del medio rural: una adolescente-joven que termina sus estudios primarios en el medio rural y no encuentra otras perspectivas de desarrollo, ve en el matrimonio el siguiente paso lógico para su vida.
Vemos entonces que el problema de la mujer embarazada adolescente es diferente de acuerdo a la población.
Diferencias poblacionales
Por una parte está la adolescente del medio urbano que tiene acceso a una educación más completa, así como a información suficiente y a veces excesiva de los múltiples métodos anticonceptivos y cuyas perspectivas de vida en teoría son mucho mayores y, a pesar de lo anterior, resulta embarazada.
En este caso habría que buscar la causa en el ambiente erotizado en que nos desenvolvemos, en los medios de comunicación masivos que empujan a los adolescentes y los jóvenes a tener relaciones sexuales a temprana edad a través de películas, programación de televisión, canciones, etc, en la mentalidad permisiva fruto del liberalismo sexual y en la falta de una verdadera educación sexual basada en la responsabilidad y en los valores que primariamente deben ser enseñados en los hogares y reforzados en las escuelas.
Por otra parte está el medio rural, en donde la causa es diferente, ya que la influencia de los medios de comunicación y los factores que anteriormente mencioné, poco contribuyen al problema y si en cambio el grado de desarrollo de la comunidad orilla a los muchachos a seguir patrones culturales que se consideran como normales en la sociedad rural.
SergioEscribió:14 de jun de 2011 01:00 Conclusiones demasiado apresuradas. Yo apostarÃa por la evolución como explicación, sólo que esta no tiene solución polÃticamente correcta.