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Nazar Haro: De la guerra sucia apenas me enteré
Publicada:  27 enero 2012 12:55 hrs.

Por: Raymundo Riva Palacio

Foto de archivo de Miguel Nazar Haro, quien falleció hoy viernes 27 de enero de 2012
Foto de archivo de Miguel Nazar Haro, quien falleció hoy viernes 27 de enero de 2012 Ver fotos(1)
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Entrevista publicada por EL UNIVERSAL el 4 de febrero de 2003 a Miguel Nazar Haro.

 

  MÉXICO, D.F.  (EL UNIVERSAL).- Los dedos que por más de 30  años han señalado a los culpables de asesinatos, torturas,  secuestros y desapariciones durante la guerra sucia apuntan hoy a un  hombre que asegura saber muy poco de lo ocurrido, a pesar de ser  considerado un actor central: Miguel Nazar Haro.

 

Por primera vez, el ex director de la Dirección Federal de  Seguridad, el órgano de espionaje e inteligencia de los gobiernos de  los 70, rompe el silencio y habla con EL UNIVERSAL sobre los  crímenes en los que se le involucra y que lo han convertido en ícono  del abuso de poder y de los regímenes represores y autoritarios.

 

 Debilitado por una pulmonía que durante dos semanas lo ató a una  cama de hospital, el creador de la agrupación policiaca que combatió  a las guerrillas la Brigada Blanca asegura que apenas supo de la  guerra sucia. Incluso, los ojos se le encienden cuando se le pregunta si ha  matado. "¿Asesino? Nunca he matado ni una mosca y menos a un  hombre". - ¿Torturó? se le insiste. Pues si me enseñan a torturar puede que aprenda responde.

 

Hombre de baja estatura, delgado, abuelo de 78 años, Miguel Nazar  Haro se refiere también a la noche del 2 de octubre. Pero se aferra  a su institucionalidad. Ese día, dice, "yo era agente y había un  mitin en Tlatelolco; a mí y a otros nos dijeron ‘vayan a cubrirlo’.

 

 Cuando se armó la balacera yo corrí y me cubrí en el recodo de la  iglesia". Pero nada más revela.

 

Y del movimiento estudiantil afirma: "Supe que se inició en Francia,  que se inició en México (...) Lo que todo mundo sabe".

 

Nazar Haro, pues, se dice inocente. Sin embargo esta semana deberá  comparecer ante el fiscal que investiga la guerra sucia, Ignacio  Carrillo, y decir lo que sabe.

 

- El policía que nunca supo nada

 

Por más de 30 años el nombre de Miguel Nazar Haro ha sido seudónimo  de la casa del horror del sistema político mexicano. Arquetipo del  policía político impasible, es una leyenda viva que el imaginario  colectivo pinta de negro.

 

Físicamente débil por una reciente pulmonía que lo postró dos  semanas en el hospital, Nazar Haro no luce hoy como esa síntesis del  abuso del poder que durante largo tiempo se ha proyectado en él, del  autoritarismo que reprimía y torturaba, y que lo tiene señalado como  actor central en la llamada "guerra sucia" de los 70, por lo que  tendrá que comparecer ante un fiscal especial esta semana. Nazar Haro es un nombre que todavía genera miedo.

 

- ¿Torturó alguna vez? Los ojos azul cielo de Nazar Haro se encienden. Pues si me enseñan a torturar puede que aprenda responde. - ¿Asesinó? ¿Asesino? Fíjese que nunca he matado ni una mosca y menos a un ser  humano.

 

Muchos no creen en las palabras de Nazar Haro. Sobre de él irá el  fiscal que investiga la violencia social y política de la "guerra  sucia", Ignacio Carrillo Prieto, quien tiene sobre su escritorio las  denuncias de asesinatos y torturas, y privaciones y desapariciones  presuntamente cometidas por la Dirección Federal de Seguridad en los  tiempos en que Nazar Haro fue uno de sus jefes.

 

Quien nunca ha oído hablar de Miguel Nazar Haro jamás podría  imaginar que este hombre de baja estatura, muy delgado, cariñoso  abuelo de 78 años, tiene en el equipaje de su vida los secretos de  muchos de los episodios que construyeron el México del final del  siglo XX.

 

Él ideó, fundó y organizó lo que se conoció como la  Brigada Blanca, un conglomerado de policías que combatió a las  guerrillas. Él refinó los sistemas de espionaje, de inteligencia y  contrainteligencia en la Dirección Federal de Seguridad, de la que  fue segundo en comando en la agonía del gobierno de Gustavo Díaz  Ordaz, y la encabezó en el de José López Portillo.

 

También fue el  enlace con todos los servicios de inteligencia que operaban en  México durante la Guerra Fría, aliándose a la CIA y enfrentando  sutilmente a la KGB, neutralizando movimientos armados extranjeros y  coleccionando casos solucionados de secuestros y asesinatos de los  empresarios y políticos más importantes de la época.

 

Pero Nazar Haro, sobre quien apuntan todas las armas de la  reivindicación histórica y política de quienes resultaron afectados  en la "guerra sucia", sigue sorprendiendo.

 

En una entrevista en  partes, motivada por su estado de salud, el policía de policías  accedió hablar por primera vez en EL UNIVERSAL sobre ese pasado  aterrador aferrándose a su institucionalidad.

 

La clave de toda esa pesadilla mexicana se encuentra en el  establecimiento de las líneas de mando. ¿Quién aprobó? ¿Quién ordenó  qué? Las preguntas se le hacen a Nazar Haro: ¿quién le daba  instrucciones? ¿quién le ordenaba? ¿quién le decía qué hacer en qué  momento?

 

- ¿Qué presidente, secretario de Gobernación, secretario de Defensa,  le autorizó formar la Brigada Blanca? Evasivo, respondió lacónicamente: "Siempre han querido involucrar al  político en la seguridad y al de la seguridad en la política".

 

El Barón de Clemenceau decía que la guerra era demasiado seria para  dejársela a los generales. Hay instituciones de seguridad encargadas de dar la seguridad,  olvídese de los políticos.

 

- ¿No hubo políticos que financiaran o dieran apoyo logístico a las  guerrillas? No.

 

- ¿Nunca hubo apoyo político a los movimientos armados? A mi nivel, no.

 

- ¿No hubo un rejuego por la sucesión presidencial en 1968? No me podía enterar de eso.

 

- ¿Y después no se pudo enterar? Ni después.

 

No hubo acuerdos, no busquemos culpables, no hagamos de  gente inocente culpables. Busquemos explicaciones. No, ¿para qué un acuerdo de sucesión presidencial? Ni interés  político ni nada de eso.

 

- ¿Qué sabe usted de 1968? Era agente, y había un mitin en Tlatelolco; a mí y a otros nos  dijeron "vayan a cubrirlo". Eso fue el 2 de octubre.

 

Cuando se armó la balacera yo corrí y me cubrí en el recodo de la  iglesia. Después me encuentro a Juan Ibarrola, el periodista; los  dos nos refugiamos detrás de un coche. Estuve todo el tiempo con él.

 

 Su esposa y sus hijos saben la historia porque inclusive después fui  a comer a casa de Ibarrola. Esa fue su experiencia física y... Nada más. - ¿Y me puede platicar...? Nada más.

 

- ¿Qué supo usted después de todo el movimiento estudiantil?  Realmente ¿qué sucedió? Supe que se inició en Francia, que se inició en México, que querían  que el jefe de Granaderos fuera destituido, que el gobierno se  entercó, que no les hicieron caso a los estudiantes, que todo empezó  con la provocación de una escuela particular, con la vocacional. Lo  que todo mundo sabe.

 

Nazar Haro es imperturbable. No regala un dato, una expresión, un  gesto, un lenguaje de cuerpo que muestre sus debilidades. Después de  todo, lo doctoró la vida en interrogación.

 

- ¿Y qué sucedió el Jueves de Corpus del 71? En el 71 era yo subdirector, cuando supimos de la manifestación y el  enfrentamiento con el Departamento del Distrito Federal. Hay  información escrita. ¿Y tenían conocimiento de Los Halcones? Nosotros no.

 

En México no hay una verdadera coordinación, de lo que  haga el Departamento, de lo que haga la Procuraduría, no se sabe, no  hay por qué saberlo.

 

- ¿Se enteraron después de la existencia de ese grupo? íAh, claro!, se enteró la prensa.

 

Es usted un hombre muy  institucional se le insiste. Hasta la muerte.

 

- El comienzo de la guerrilla

 

Miguel Nazar Haro tenía muy poco tiempo de que, después de haber  cuidado de los padres del entonces candidato a la Presidencia,  Gustavo Díaz Ordaz, había sido asignado a un cargo mayor en la  Dirección Federal de Seguridad. Pero antes de 1968, la turbulencia  social se encontraba focalizada en el campo.

 

La guerrilla, sostiene Nazar Haro, comenzó con Genaro Vázquez Rojas  y Lucio Cabañas en Guerrero, donde eran maestros rurales.

 

"Como  maestro rural tenían derecho a un ascenso, querían ser... no sé...  inspectores y el gobernador de Guerrero en esa época siempre los  rechazó, los orilló, nunca los quiso escuchar", dice. "Se vinieron  manifestaciones de apoyo, de padres de familia, de populares, de  maestros, fueron reprimidos por el gobierno del estado de esa época  y de ahí nació la idea de establecer una guerrilla". Era una guerrilla totalmente rural, pero, como alega Nazar Haro,  "sin organización, un grupo de inconformes que se va a la sierra.

 

El  tiempo les enseñó". En efecto, Vázquez Rojas murió en un oscuro accidente en una  carretera cerca de Morelia, y su sucesor, Cabañas, en un  enfrentamiento con el Ejército tras la liberación del candidato a  gobernador de Guerrero, Rubén Figueroa.

 

- ¿Cómo acabaron con esos pocos guerrilleros? "Pues como actúan como guerrilleros rurales en diferentes partes se  cometieron muchos delitos y además en el campo, en la sierra el  Ejército tenía que controlar esa situación.

 

Secuestraron a Rubén  Figueroa, antes habían secuestrado a otras gentes sin la menor  importancia. Rubén Figueroa quiso llegar al estado poniendo paz  porque conoció a Lucio Cabañas de chiquito y que él quería hablar  con Lucio Cabañas, y fue hablar y lo secuestraron".

 

La guerrilla rural se extendió a Oaxaca, donde el gobierno reprimió  al entonces rector de la Universidad, Martínez Soriano.

 

- ¿Usted sí actuó con Martínez Soriano en Oaxaca? "Yo actué contra Martínez Soriano, cuando era rector de la  Universidad y en donde iba a abrir un frente guerrillero".

 

- ¿Por esa razón se actuó? "Por esa razón se actuó o se puso en paz, se formaron brigadas  guerrilleras, tuvimos varios enfrentamientos, perdimos mucha gente  hasta detener a este Soriano."

 

De Oaxaca salió el grupo Unión del Pueblo, que tras varios años de  fusión con el Partido de los Pobres de Cabañas, dieron nacimiento al  Ejército Popular Revolucionario, que todavía opera en México.

 

La  muerte de Vázquez Rojas y Cabañas, junto con los movimientos  estudiantiles en 1968 y 1971, llevaron gradualmente la guerra de  guerrillas del campo a las ciudades. Sin embargo, hasta el intento de secuestro de Margarita López  Portillo cuando su hermano José era presidente electo, no se vuelca  la llamada guerra sucia a los centros urbanos.

 

Las denuncias  recogidas por la Comisión Nacional de Derechos Humanos revela un  salto cuantitativo en la represión en México en aquellos años. 



Tema: Política

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Comentarios (1)
el justiciero Escribió: 27 de ene de 2012 05:44
Este personaje de la vida pública de México no fue el que ordenó la muerte de presos amotinados en la penitenciera de Mérida y que se descubrió a raíz del hallazgo de su ropa en el Hospital O´Horan. Se dijo que él ordenó a policías que dispararan contra los amotinados tras ser recapturados en el campo de tiro de la Policía de Caminos
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