La empresa Coco Frío, beneficiada del programa del Conacyt, aparece también en la lista de proveedores fantasma de la Coordinación General de Comunicación Social, a quien facturó $844,524 entre 2008 y 2010, por la impresión de lonas y mantas.
Tejidos de Punto Wabi, por su parte, cobró a esa dependencia $487,516, igualmente por la impresión de mantas y lonas y camisas "tipo Polo para la campaña contra la influenza"; en tanto que Hilos y Trenzados Finos, también de Wabi Mdáhuar -y una de las principales proveedoras de facturas apócrifas - facturó $253,000 por supuestos servicios de volanteo e impresión de playeras. En ninguno de los tres casos se ha comprobado la prestación efectiva de esos servicios.
En la lista de 70 proveedores fantasmas de la CGCS, que Central 9 publicó el año pasado, y que en conjunto desviaron $135 millones entre 2009 y 2010, aparece en forma destacada el nombre de José Manuel Martínez Mdáhuar, sobrino de Michel Wabi. Este se presenta convenientemente como dueño de una agencia de "representaciones, distribuciones y comisiones", y en ese carácter actúa como el principal proveedor de facturas fantasmas a Wabi.
Martínez Mdáhuar, en contuberbio con Michel Wabi y Jesús Rivero Covarrubias, facturó $7.733,000 a la CGCS de 2009 a 2010, por servicios de "cobertura periodística y diseño de campañas", que jamás proporcionó.
De acuerdo con la investigaciones de la Auditoría Superior de la Federación (ASF), el mismo Martínez Mdáhuar aparece ahora como un importante proveedor de las empresas de Wabi beneficiadas por el Conacyt. En conjunto facturó a las tres bienes y servicios por $3.468,775.
A Tejidos de Punto Wabi le facturó $1.922,447, por "elaborar estructuras y bases metálicas" para el proyecto del equipo fabricante de hilo de hamaca, así como la venta de equipo y maquinaria.
A Coco Frío le facturó $1.113,333 por maquinaria destinada a desarrollar el equipo de tejido de punto para algodón acabado, entre ellos un motor de generación de cuatro turbinas, con intercambio de calor y tablero de control, por $314,000, así como $35,000 por un "estudio del arte y propiedad intelectual" relacionadas con ese proyecto.
Sospecha
Martínez facturó otros $30,000 por el mismo concepto, a Integradora de Yucatán, para el proyecto de la cámara de maduración de quesos, más otros $403,000 por material y equipo para esa cámara.
Según las investigaciones, Wabi Mdáhuar ya tenía esa cámara, que habría adquirido de un empresario lechero de Dzidzantún, y sólo usó el equipo y sus especificaciones técnicas para justificar el gasto de los apoyos recibidos del Conacyt.
Según las pruebas recogidas por la ASF, en este caso, como en los demás, se estaría frente a una operación planeada para encubrir el desvío de cuantiosos recursos públicos para beneficio personal.- H.C.C.