¿Cuántas veces no hemos sido despertados por ser víctimas de un acceso de ahogamiento?
Esta situación puede darse cuando nos acostamos inmediatamente después de una cena o comida abundantes. Sin embargo, cuando se presenta con cierta frecuencia lo mejor es investigar la causa.
El ácido que se genera en nuestro estómago, más aún durante el proceso de la digestión, puede ascender en circunstancias muy particulares. Si la competencia para retener ese ácido dentro de la cámara gástrica se encuentra afectada y éste tiende a dirigirse en sentido superior puede irritar el esófago y llegar hasta la faringe o incluso la nariz.
Posteriormente puede, mediante la saliva, descender y alcanzar la laringe que reacciona cerrándose, dando la sensación de ahogamiento.
Algunos síntomas como irritación de la garganta, obstrucción nasal, ronquera, salivación excesiva, lengua irritada o escaldada, tos o dolor de pecho, entre otros, pueden estar relacionados con el reflujo de ácido gástrico.
Por lo tanto, hay que enfatizar que un dolor de garganta o un catarro con obstrucción de la nariz puede no precisamente ser la consecuencia de una infección, pero sí estar relacionado con el reflujo.
Del diagnóstico diferencial se encargará el otorrinolaringólogo, de existir síntomas en nariz, garganta, oídos o laringe, y éste conducirá al paciente al especialista indicado, generalmente al gastroenterólogo, en caso de que así se precise.
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*) Otorrinolaringología de niños y adultos. Consultorio 423 de Star Médica. Citas al teléfono 196-15-14.