MÉXICO (The New York Times).- Durante mucho tiempo circunscrita a lo largo de la frontera Norte, la guerra contra las drogas en México se está intensificando en zonas del Centro y del Sureste que antes se pensaba libres de la carnicería, lo cual amplía un conflicto que de suyo ya abruma a las autoridades y desalienta a la sociedad, de acuerdo con analistas y nuevas cifras oficiales.
La semana pasada, dos cuerpos decapitados fueron hallados en una camioneta quemada cerca de la entrada de uno de los centros comerciales más grandes y lujosos de esta capital, considerada como refugio de las atrocidades que asuelan a otras ciudades.
Otras dos ciudades que hasta hace seis meses eran consideradas seguras -Guadalajara y Veracruz- han registrado episodios de brutalidad: el año pasado fueron dejados 26 cadáveres en el corazón de Guadalajara, en vísperas de la más prestigiada feria de libros de Iberoamérica; y el mes pasado toda la fuerza policíaca de Veracruz fue cesada, luego de que autoridades estatales determinaron que era demasiado corrupta para patrullar una ciudad donde fueron arrojados 35 cadáveres en céntrica vía.
La propagación de la violencia, que se atribuye en parte a una intensificación de la guerra territorial entre las dos mayores bandas criminales del país, tiene implicaciones de uno y otro lado de la frontera, y eleva la presión sobre las autoridades, que luchan por mostrar que sus estrategias dan resultados.
"La situación se hace cada vez más compleja", afirmó Ricardo Ravelo, periodista mexicano que ha escrito varios libris sobre organizaciones criminales. "Se están estirando los recursos para afrontar esto, y así seguirá".
Autoridades estadounidenses reconocen que aunque la situación es impredecible, hay maneras de ayudar a afrontarla, al poner más énfasis en que, dentro de la Iniciativa Mérida -a la que Washington aporta 1,600 millones de dólares-, este año se reforzará el entrenamiento y la asesoría a las policías locales e instituciones judiciales, en lugar de destacar la entrega de helicópteros y otros equipos.
En un año en el que el partido del presidente Felipe Calderón Hinojosa podría pasar apuros por mantenerse en el poder en las elecciones de julio, la creciente violencia da mucho fuelle a los políticos rivales, todos los cuales prometen un país más tranquilo.
Estadísticas oficiales dadas a conocer la semana pasada muestran un aumento en las muertes relacionadas con el crimen organizado en el Estado de México, que rodea a la capital y es el más poblado del país. Las cifras muestran que en los primeros nueve meses del año pasado la violencia afectó a 831 comunidades, un aumento de 7%.Algunos analistas coinciden en que la violencia se está extendiendo. "Ha habido un cambio de la violencia, alejándose de la frontera y de vuelta a estados del interior", sostuvo David A. Shrik, director del Instituto Trans-Fronterizo de la Universidad de San Diego, California. En cierta forma este cambio, dijo, es un drástico giro de la tendencia hasta hace seis años, cuando explotó la violencia en los estados norteños y migró a lo largo de las rutas del narcotráfico, acelerando una guerra antidrogas que ha dejado más de 47,000 muertos.En respuesta a ese estallido, el gobierno mexicano desplegó al Ejército y la policía federal, logrando el arresto o muerte de dos docenas de líderes de carteles. La violencia perdió impulso en muchas zonas fronterizas, incluida Ciudad Juárez, la más sangrienta, donde han caído los homicidios. Funcionarios mexicanos dicen que esto demuestra que su estrategia está funcionando, pero analistas lo atribuyen más bien a que una banda se impuesto a la otra, lo que reduce la competencia y las masacres que conlleva.En cuanto a la violencia en otras zonas -la sureña Acapulco es hoy la segunda más violenta- también podría reflejar el cambiante mapa de la lucha entre grupos rivales.
La guerra por las drogas se vuelve cada vez una lucha a muerte entre el cartel de Sinaloa y el grupo de "Los Zetas", según opinan Shrik y otros analistas. Un tercer grupo, el cartel del Golfo, permanece bien armado y listo para atacar de vez en cuando.Muchos choques han sido en zonas del centro o del sureste donde antes no habían peleado con tal violencia estas bandas, agregan los analistas. George W. Grayson, veterano analista de México y coautor de un libro sobre "Los Zetas" próximo a publicarse, afirma que este grupo ya se extendió a 17 estados, de 14 el año pasado.Expertos dicen que es poco probable que la ciudad de México, por su tamaño, complejidad y policía mejor entrenada, caiga en los niveles de otras zonas, pero ya hay señales de alarma de que la violencia se acerca.