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Robos y saqueos se multiplican
Motivados más por la impunidad que por la necesidad
Publicada:  21 febrero 2012

CHOLYN GARZA (*)

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Los robos se han venido disparando de un tiempo a la fecha, que pareciera no hay autoridad capaz de poner orden y atrapar a los responsables. En estos tiempos -motivados más por la impunidad que por la necesidad- los amantes de lo ajeno no respetan nada ni a nadie; antes, por lo menos los templos eran respetados, no se les tocaba por ese temor que cualquiera sentía si tomaba algo que ahí había y no le pertenecía.

Hoy, ni las iglesias se salvan de semejante práctica.

El robo es una ofensa a Dios y a su Ley, a sus Mandamientos. Sin embargo, ese temor que antes se sentía, pareciera haber ido desapareciendo al alejar a Dios de algunos corazones. Se hacen las cosas en perjuicio de otros sin que medie el menor remordimiento menos aún arrepentimiento. El que roba daña en su patrimonio a un semejante, no importa lo que se robe, siempre generará un daño a otros.

En la actualidad, no es nada más el hurto de lo ajeno, sino la violencia con que actúan los ladrones en la mayoría de los casos, ya sea a casa habitación, negocios o en plena calle.

Ya no existe temor a la autoridad por la sencilla razón de que están conscientes de que difícilmente estarán detenidos por mucho tiempo.

Cualquiera sabe que más tarda un ciudadano en poner su queja o denuncia que lo que dura detenido el ladrón -cuando lo atrapan-.

La "flagrancia" ha venido a deteriorar el sistema de impartición de justicia, ya que al ciudadano honesto, al que sufre deterioro patrimonial, lo han dejado indefenso nuestras leyes que se han hecho más para proteger al que delinque, que a aquel que las respeta.

Por eso hay tanto delincuente, por eso se burlan de las autoridades y de los ciudadanos, por eso menores de edad se dedican a robar y van haciendo del hurto una práctica que van perfeccionando.

Y si de robos hablamos, existe otra práctica que no está oculta a la vista de los ciudadanos: la del robo a CFE.

El robo de energía eléctrica por medio de los llamados "diablitos" es un atentado a la empresa, pero más que eso es un robo a la nación que debe ser castigado con mano dura. Desafortunadamente hay quienes han burlado la ley e inexplicablemente ganado el pleito a CFE después del robo descarado, probado y comprobado.

No es nada más el usuario el que con toda alevosía delinque -robándose la energía eléctrica para su beneficio- sino aquel empleado que ayuda a consumar el hurto. No conforme esos individuos, desleales a la empresa y al país, con no pagar el consumo de energía en sus hogares, ya que se la regalan, cometen traición al robar lo que no les pertenece.

De sobra sabemos los ciudadanos que el trabajador de CFE no paga lo que consume de energía eléctrica, ya que más que una prestación es un abuso.

Basta ver el derroche de energía en muchos hogares para constatar lo que siempre se ha pensado: el pueblo paga por lo que otros derrochan. Por lo tanto, los empleados que traicionen a la empresa y ayuden a robar la luz a otras personas, deben ser despedidos y denunciados aún si son sindicalizados, porque no están robando a un sindicato sino a México y la energía eléctrica es de todos los mexicanos, no de unos cuantos beneficiados por acuerdos mafiosos para garantizar votos en las elecciones.

Esos tiempos ya pasaron, esos acuerdos deben de eliminarse por el bien del país. Bastante cara nos cuesta el consumo de energía eléctrica como para que además empleados desleales continúen gozando de beneficios después de traicionar a la empresa y al país. El robo se practica en todos los niveles. Se cometen saqueos a las empresas de gobierno sin que haya castigo ejemplar para los culpables.A través de cargos en el gobierno se van realizando negocios que dejan grandes ganancias entre las partes. Funcionarios, amigos, parientes, gozan de impunidad, tejiendo una red de complicidades que dañan a México, no sólo en imagen sino también, en la mayoría de las ocasiones, en el patrimonio.

Los ladrones de "cuello blanco" proliferan en el ambiente político. Poco o nada les importa el deterioro en las finanzas de un Estado, de un municipio, del país. Ellos se benefician y eso es lo único que les importa. El robo cometido está más que identificado, pero los delincuentes encuentran siempre quien los proteja: funcionarios corruptos o autoridades vendidas.

Como si fuera poco, con parte del dinero robado, pagan su defensa. Las inversiones las realizan en el extranjero para poder disfrutar cómodamente el presente y asegurar el futuro. No les importa que otros paguen por el daño causado, pero a los ciudadanos sí nos importa y es hora de exigir que los responsables, paguen.- Piedras Negras, Coahuila

cholyngarza@yahoo.com

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*) Periodista
 



Tema: Artículos editoriales

En contexto:
»El robo es una ofensa a Dios. Sin embargo, ese temor que antes se sentía, pareciera haber ido desapareciendo al alejar a Dios de algunos corazones.

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