CIUDAD DEL VATICANO (AP y EFE).- El papa Benedicto XVI nombró ayer a 22 nuevos cardenales de la Iglesia católica que elegirán a su sucesor en medio de señales de que el Sumo Pontífice, de 84 años, empieza a debilitarse.
Benedicto XVI presidió la ceremonia en la basílica de San Pedro para nombrar formalmente a 22 cardenales, que incluye a los arzobispos de Nueva York, Praga, Hong Kong y Toronto al igual que los jefes de oficinas del Vaticano.
La ceremonia fue opacada por embarazosas fugas de documentos internos que supuestamente prueban malos manejos financieros en asuntos del Vaticano, y reportes en los medios italianos de disputas de puestos políticos entre miembros de la Iglesia que, sintiendo a un debilitado pontífice, ya se preparan para el cónclave.Sin embargo, nada de eso se vio ayer en medio de la pomposidad del consistorio que dejará en 125 el número de cardenales menores de 80 años que son, por tanto, aptos para votar en una elección papal. En total, el Colegio de Cardenales está conformado por 213 cardenales.Al inicio del servicio, Benedicto XVI recordó que el color rojo de la birreta y la sotana escarlata de los cardenales simboliza la sangre que un cardenal debe estar dispuesto a verter por su fe a la Iglesia.
"A los nuevos cardenales se les confía el servicio de amor: Amor a Dios, amor a su Iglesia, un amor absoluto e incondicional por sus hermanos y hermanas incluso hasta derramar su sangre, de ser necesario", dijo el Sumo Pontífice.
A Benedicto XVI se le ha visto lento. En su próximo viaje a México y Cuba, por ejemplo, tiene previstas pocas apariciones públicas, sin discursos políticos.
De los 22 nuevos cardenales proclamados ayer, 18 tienen menos de 80 años, de modo que pueden participar en un eventual cónclave para la elección de un Papa.
Los cuatro restantes son eclesiásticos con más de 80 años y, aunque no podrán entrar en la Capilla Sixtina en un eventual cónclave, como establece la norma vaticana al ser octogenarios, sí pueden ser elegidos Papa.
El cuarto consistorio del papado de Benedicto XVI fue más sencillo que los anteriores, ya que en la misma ceremonia el Papa les colocó la birreta o capelo cardenalicio y el anillo, los signos del cardenalato.
También les asignó una iglesia o diaconía de Roma, como signo de su participación en el cuidado pastoral del Pontífice por la Ciudad Eterna.Los anteriores consistorios se celebraron en dos etapas. El primer día el Pontífice imponía a los cardenales la birreta y el segundo les colocaba el anillo.El rito, según precisó el Vaticano, se revisó y simplificó, para unir en una sola ceremonia los tres momentos claves (colocación de la birreta, entrega del anillo y la asignación de la iglesia o diaconía romana) y también cambiaron algunas oraciones, entre ellas la conclusiva y se redujo la proclamación de la Palabra de Dios.
El ritual de la ceremonia, que se celebra en la basílica de San Pedro del Vaticano, contempla que el Pontífice lea la fórmula de creación y proclame solemnemente los nombres de los 22 nuevos purpurados.El rito prevé que el primero de ellos, el italiano Fernando Filoni, 65 años, italiano, prefecto de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos, se dirija al Pontífice en nombre de todos.Tras la Liturgia de la Palabra, la homilía, la profesión de fe y el juramento, cada nuevo cardenal se aproxima hasta el Papa y se arrodilla para recibir el capelo o birrete cardenalicio, que es de color púrpura, y la asignación de un título o diaconía.
El Papa coloca la birreta sobre la cabeza del nuevo cardenal y pronuncia: "(este birrete es) rojo como signo de la dignidad del oficio de cardenal y significa que estás preparado para actuar con fortaleza, hasta el punto de derramar tu sangre por el crecimiento de la fe cristiana, por la paz y armonía entre el pueblo de Dios, por la libertad y la extensión de la Santa Iglesia Católica Romana".Después le entrega la Bula de Creación de Cardenales, le asigna el Título o Diaconía, como signo de su participación en el cuidado pastoral del Papa por la ciudad de Roma, e intercambia el beso de la paz.Después le entrega el anillo, "signo de dignidad, de solicitud pastoral y de más sólida unión con la Sede del Apóstol San Pedro".
Ayer, pocas horas después de haber sido investidos cardenales, se realizaron las visitas de cortesía a los nuevos "Príncipes de la Iglesia", como son también conocidos.Estas visitas, llamadas antiguamente "de calor", es decir de afecto, se celebran en diferentes lugares del Palacio Apostólico. Los cardenales reciben las felicitaciones de sus fieles.Benedicto XVI volverá hoy a la basílica de San Pedro para oficiar una misa solemne con los nuevos purpurados.