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Aún falta mucho por aprender
En el interior de nuestro estado
Publicada:  27 abril 2011

Patricia Fortuny Loret de Mola (*)

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Anselmo trabaja en un puesto del mercado de un pueblo de Yucatán. Todos los días se levanta temprano y comienza su labor a las 7:30 a.m.; vende productos para el campo como fertilizantes, granos, semillas, pollitos, etcétera, hasta la 1:30 de la tarde. Regresa a las 5 y lo dejan salir de nuevo a las 9 de la noche, aunque su salida debía ser a las 8:30.

Todos los días es lo mismo, no descansa los sábados y sólo un domingo de cada mes es día de asueto. Los días del año que han logrado que les den libres son el 25 de diciembre, el 1 de enero, medio viernes santo y medio martes de carnaval.

Trabaja 10 horas diarias más cinco horas de tres domingos al mes. Son 65 horas a la semana o 60 cuando tiene medio domingo libre. Por las 65 horas este yucateco recibe un salario semanal de $1,200.00 que equivale a $18 la hora. Los tiempos extra no son remunerados.

Este trabajador carece de prima vacacional, lo mismo que antigüedad o días de vacaciones al año. Tampoco tiene derecho a Seguro Social, de acuerdo con su patrón. De tal forma que los logros que ha tenido nuestro país a lo largo de su historia moderna, no han llegado a personas como Anselmo y su pequeña familia nuclear.

En consecuencia, los gastos médicos que puedan surgir ya sea como una consecuencia del trabajo o fuera de éste, son cubiertos en su totalidad con su salario o bien recurre a remedios caseros en los casos menos graves.

Anselmo es padre de tres niños pequeños. Su esposa Delfina, para complementar los gastos del hogar, hace lo que puede con el poco capital y tiempo con el que cuenta. Prepara panuchos en su casa para vender cenas, cría de animales de patio, pinta blusas típicas, borda hipiles en sus ratos libres e incluso vende frutas y verduras en su casa, cuando las consigue a buen precio.

Pese a que la dura realidad que viven cada día Anselmo y Delfina es obviamente el resultado de una sociedad injusta, desigual y corrupta, la pareja opina que ellos están "bien", ya que se trata de un empleo "fijo"; se sienten incluso privilegiados cuando se comparan con aquellos que carecen de empleo, o que trabajan por su cuenta en lo que puedan o que sobreviven con salarios de hambre.

Según Anselmo, el establecimiento está inundado de ratas, cucarachas y otros roedores. Sin embargo, cuando acude "el de salubridad", "inspecciona el lugar, firma un papel y ya está". El propietario de este exitoso comercio -como muchos otros- tiene un pie en la política local y otro en los negocios. Está "protegido" frente a la ley. ¿Dónde están los inspectores del Seguro Social y por qué los funcionarios de la Secretaría de Salubridad no cumplen en forma honesta sus funciones? ¿Acaso estos funcionarios reciben algo a cambio de su silencio? Tenemos mucho que aprender de la disciplina y honestidad que caracteriza a los japoneses.- Mérida, Yucatán.

mpfortuny@gmail.com

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*) Investigadora del Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (CIESAS) Peninsular
 

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Comentarios (1)
jocosi Escribió: 27 de abr de 2011 11:12
Dra. Patricia Fortuny, no solo en el interior del estado se vive esta situación de explotación, soy profecionista trabajo para las empresas de una misma familia desde hace casi 33 años. a los de nuestro nivel el pago atravéz de nómina es de un salario mínimo y lo demás es con un recibo en blanco, tengo 56 años y no vislumbro un futuro redituable a mis años de trabajo. cada año se nos dice que la compañía no dejó utilidades, y no decir de los obreros que trabajan 10 horas diarias, y en pocas condiciones de seguridad, sin aumentos de sueldo de mas de 3 años (a todos) , sin utilidades y un trato déspota e inhumano. cuando ellos no escatiman en lujos y caprichos de sus familias. las vacaciones a las que tenemos derecho por ley cada año, se convierte en motivo de súplica y negociación, que no debe de ser. si a esto no se le llama esclavitud ? que nombre se le puede poner en pleno siglo 21.en un estado y país en donde prevalece la ley del que mas tiene. y explota al que menos tiene y al mas necesitado. donde el reclamo a tus derechos se traduce en la perdida del trabajo inmediato. Mérida Yucatán 27 de abril de 2011.
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