Brasil presenta en el Pasaje Revolución a importantes artistas de ese país, que no sólo exporta atléticos futbolistas, sino también atrevidos escultores de tendencia contemporánea.
El contexto de la exhibición no puede ser más atractivo: un espacio al aire libre junto a la Catedral meridana, entre dos calles totalmente transitadas, boutiques, almacenes de electrodomésticos y muebles que simultáneamente son paso de estudiantes, turistas, empleados, monjas y vendedores ambulantes.
Un batallón heterogéneo de personas cuyo destino se frena cuando, por curiosidad o espíritu aventurero, desafían el significado de lo que ven.
La colectiva se aparta muchas veces de lo mimético. Si uno se deja guiar por los títulos, fácilmente caerá en la cuenta de que se refieren a lo intangible. No hay un equivalente obvio entre la nominación y el objeto real. Se trata de puentes metafóricos, de títulos que proporcionan el acceso a otras regiones de la sensibilidad artística. Sin dejar de lado el pastiche o collage, condición primaria para referirse a lo posmoderno en el arte, y la incoherencia temática como eje rector, la coherencia no lineal, rizomática, como explican Gilles Deleuze y Félix Guattari en su ensayo "Mil mesetas": "La anarquía y la unidad son una sola y misma cosa, no la unidad de lo Uno, sino una más extraña unidad que sólo se reclama de lo múltiple".
Nota número uno: multiplicidad para subir al tren de las interpretaciones. No narrar todo desde los primeros capítulos. Número dos: romper con el folclorismo asociado al país carioca, esas postales de portentosas modelos sacudiéndose festivamente. Ya bastante hay de eso con la mestiza local y la pintura yucateca que se resiste al cambio. Tres: plantarse ante nuevas concepciones de lo bello supone conflictos, aquí la imaginación juega un papel fundamental en el desarrollo del partido para meter goles. Atravesar la cancha (el Pasaje Revolución) parecería cosa fácil si sólo hay que cruzar al otro lado. Con la debida maquinaria psicológica, el desplazamiento se transforma en una odisea.
El recorrido se inicia con Joao Carlos Goldberg y su "Das Arqueologias", instalación en bronce, acero y cuerdas de acero inoxidable. Numerosas puntas suspendidas en el aire cubren un amplio espacio que, sin estar lleno, da la impresión de impenetrabilidad. La pieza ya se ha instalado en otros lugares, como la Galería Anna María Niemeyer, en Río de Janeiro.
Acrobacias
Su relevo son tres obras de : "Torção", "Tótem de amassados" y "Reda paralela", de acero laqueado, acero inoxidable cepillado y hierro cortado, respectivamente. Las dos primeras realizan olímpicas acrobacias en el aire con movimientos espirales y la tercera hace pensar en un arrecife de coral solidificado en un taller de herrería.
Ricardo Ventura alude a la mitología griega en su estilizado "Cavalo de Troia", elegante pieza en madera de teca que, sin guerreros troyanos ni crónicas homéricas, vence. Le sigue "Menina", de Sergio Marimba, que representa la imagen fantasmal de una niña en los bordes apilados de unas placas de acero ya oxidadas, con lo cual el daguerrotipo cobra vigencia, pues se trata de un ejercicio de melancolía en su estado químicamente puro. Viene Wálter Guerra con dos propuestas escultóricas sin título, fabricadas en varillas de hierro que harían pensar en la estructura ósea de un animal prehistórico. Julio Jaime Baturro aporta su "Exotic cavalo" y "Aquele abraço", compuestas de parches de múltiples colores, ambas soldadas en metal.
En lo sucesivo, la visión de la escultura se transformará. Entran al juego dos trabajos del reconocido escultor Caciporé Torres, "Meteorito" y "Geisha", bien distintas entre sí. Por un lado, la primera ha sido extraída de un set cinematográfico de ciencia ficción, pero tiene el inevitable tinte de lo retro. Se nota fuera de órbita, en un tiempo muy, muy lejano. En cuanto a su par, el título es una trampa, no hay geisha. En cambio, la versatilidad para cambiar de registro, intención, técnica y discurso son indiscutibles. Brasil escultura se termina con la intervención de Margarita Farré y una pieza en bronce, "Namoro", que desarrolla el tema de la relación hombre-mujer. La colectiva concluye. El Museo de Arte Contemporáneo Ateneo de Yucatán presenta esta muestra hasta finales de 2010.
Véanla y comenten.- Christian Núñez (www.conejobelga. blogspot.com)