California y la lucha contra la droga - Diario de Yucatán
28°C
Nublado
Ver más
Dólar 12.55/13.1
Euro 16.95/17.44
Iniciar sesión | Registrarse
Viernes, 27 de abril de 2012
Ediciones anteriores
California y la lucha contra la droga
Trascendental para México la Proposición 19
Publicada:  9 septiembre 2010

Héctor Aguilar Camín y Jorge G. Castañeda

Share

El próximo 2 de noviembre los californianos votarán sobre la Proposición 19, que decidirá si se legaliza la producción, venta y consumo de mariguana. Si se aprueba la iniciativa, no sólo será trascendental para California, sino que podría, por fin, ofrecer a México la promesa de una salida de nuestra costosa guerra contra las drogas.

Desde hace tiempo los costos de esa guerra han alcanzado niveles intolerables: más de 28,000 compatriotas nuestros muertos desde fines de 2006; desembolsos muy por arriba de los 10,000 millones de pesos; terrible daño a la imagen de México en el extranjero; violaciones a los derechos humanos por fuerzas de seguridad gubernamentales, y cada vez más delitos.

En un sondeo reciente del periódico capitalino Reforma, 67% de los mexicanos dijeron que esos costos son inaceptables, mientras que 59% dijo que los carteles de la droga están ganando la guerra.

Por algún tiempo hemos creído que México debía legalizar la mariguana y quizás otras drogas. Pero hasta ahora, gran parte de la discusión sobre esta posibilidad se ha ido a pique debido a que el problema de las drogas de nuestro país y el de Estados Unidos están inextricablemente vinculados: Los que nuestro país produce, los estadounidenses lo consumen.

Como resultado, el debate sobre la legalización inevitablemente ha quedado en suspenso sobre si México debía esperar hasta que EE.UU. esté dispuesto y sea capaz de hacer lo mismo.

Este cálculo lo cambia la Proposición 19. Para México, California es casi la enchilada completa: Nuestro comercio total con el mayor estado de la unión es enorme; un número inmenso de californianos son de origen mexicano; y una enorme proporción de los estadounidenses que visitan México viene de California. En consecuencia, la entrada de la Prop 19 voltea los términos del debate sobre política antidrogas: Si California legaliza la mariguana, ¿será viable para nuestro país seguir dando caza a los barones de la droga en Tijuana? ¿Tendrán algún sentido las balaceras al estilo del Viejo Oeste para evitar que la cannabis mexicana cruce la frontera si en el 7-Eleven de la esquina venden mariguana?

El prospecto de la legalización de la mariguana en California coincide con un cada vez más animado debate sobre la legalización en México.

Este verano, nuestra revista, Nexos, preguntó a seis principales precandidatos presidenciales si, en caso de que California legalizara la mariguana, México debería hacerlo también.Cuatro contestaron que sí debía, aunque con salvedades. Y el mes pasado, en un foro público encabezado por el presidente, Felipe Calderón, uno de nosotros preguntó si ya había llegado el momento de tomar tal discusión con seriedad. La respuesta de Calderón fue alentadora y de sorprendente mente abierta: "Es un debate fundamental", afirmó. "...Se tienen que analizar cuidadosamente los pros y los contras y los argumentos claves de ambos bandos". Las declaraciones suscitaron tanta atención que, poco después, Calderón dio marcha atrás, insistiendo en que él se oponía con vehemencia a cualquier forma de legalización. No obstante, sus comentarios ayudaron a estimular el diálogo nacional.

Un número creciente de mexicanos distinguidos de todas las clases sociales se ha expresado recientemente a favor de alguna forma de legalización de las drogas. Los ex presidentes Ernesto Zedillo y Vicente Fox, los novelistas Carlos Fuentes y Angeles Mastretta, el premio Nobel de Química Mario Molina y el actor de cine Gael García Bernal han manifestado su apoyo a esta idea, y las encuestas muestran que el común de los mexicanos está cada vez más dispuesto a considerar este concepto.

En efecto, en recorridos de un lado a otro de México durante los últimos seis meses en gira de promoción de un libro, con visitas a más de dos docenas de capitales estatales, en reuniones comunitarias con estudiantes, hombres de negocios, maestros, políticos locales y periodistas, hemos atestiguado un espectacular giro en puntos de vista sobre el asunto. Este ya no es más el México de tu madre, conservador, católico, introvertido. Dondequiera que preguntamos si se debía legalizar las drogas, la respuesta fue casi mayoritariamente a favor de despenalizar al menos la mariguana.

El debate aquí no se enmarca en términos del consumo personal de drogas, sino sobre si la legalización serviría para abatir la pesadilla de violencia y criminalidad en México. Hay razones para pensar que lo haría: La Oficina de Política Nacional sobre Control de Drogas de la Casa Blanca ha dicho que hasta 60% de las ganancias de los carteles mexicanos de la droga provienen de la mariguana. Aunque algunos creen que la cifra real es menor, este enervante es sin duda una parte crucial de su negocio. La legalización haría desaparecer una parte significativa de ese negocio. Al encogerse sus inmensas ganancias, los capos de la droga se verían privados de los casi ilimitados recursos que ahora emplean para financiar el reclutamiento, compras de armas y sobornos.

Además, la legalización de la mariguana liberaría recursos tanto humanos como financieros para que México arremetiera contra los flagelos que a menudo, sino siempre, se atribuyen a los narcotraficantes y que constituyen una verdadera maldición para el país: secuestros, extorsión, robo de vehículos, asaltos en casa habitación, robos en carretera y balaceras entre bandas que dejan heridos o muertos a demasiados espectadores inocentes. Antes de que empezara la actual guerra antidrogas en México, a fines de 2006, la tasa de criminalidad del país era baja y en descenso. Liberado de las demandas de la guerra contra las drogas, México volvería sus energías a reducir nuevamente los delitos violentos.

Hoy día, casi cualquier detenido en posesión de cualquier droga en México es sujeto a arresto, enjuiciamiento y prisión. ¿Cambiar eso incrementaría el consumo en México? Quizá por un tiempo. No obstante, dados los extremadamente bajos niveles de uso de drogas en nuestro país, la amenaza del consumo parece un problema menos que urgente: De acuerdo con una encuesta nacional en 2008, sólo 6% de los mexicanos ha probado alguna vez drogas, comparado con 47% de los estadounidenses, como mostró un sondeo distinto ese año.

A pesar de todo persistenten interrogantes reales. ¿Debe nuestro país legalizar todas las drogas o sólo la mariguana? ¿Podemos legalizarla en forma unilateral, o tal maniobra sólo tiene sentido si se conduce al par con EE.UU.?

En teoría los argumentos a favor de la legalización de la mariguana aplican a virtualmente todas las drogas.

Creemos que esos beneficios aplicarían también a la cocaína en polvo no producida en México, pero transportada a través de nuestro país (en la ruta de Latinoamérica a Estados Unidos), a la heroína producida en México (de cultivos de amapola en las montañas de Sinaloa, Chihuahua y Durango), y las metamfetaminas (hechas localmente con pseudoefedrina importada de China).

Empero, este es el mundo real, de modo que debemos pensar en términos de cambios incrementales. Nos parece que lo más fácil y sensato es proceder paso a paso hacia una amplia legalización, empezando con la mariguana, después la heroína (de menor comercio en México y manejable una vez estatizada) y dejar para de último, cuando Washington y otros estén listos, la cocaína y las drogas sintéticas.

Por ahora tomaremos la medida de la votación en California. Si nuestros vecinos del norte aprueban la Proposición 19, nuestro gobierno tendrá dos nuevas opciones: proceder unilateralmente a la legalización -con California, pero sin Washington-. o aguantar, mientras se explota la maniobra en Californa para más activamente cabildear al gobierno de Estados Unidos por cambios extensos en política de drogas.

De cualquier modo, la entrada de la iniciativa fortalecerá la autoridad moral de Calderón al presionar al presidente Obama.

Nuestro presidente podrá decirle al suyo: "Hemos pagado un precio enorme por una guerra que la mayoría de los ciudadanos del estado más populoso y vanguardista rechaza. ¿Por qué no trabajamos juntos, naciones productoras y consumidoras por igual, en elaborar un mapa de ruta que nos aleje del equivalente de la Prohibición, antes de que todos nos arrepintamos de nuestra miopía?".- México, Distrito Federal

-----

*) Héctor Aguilar Camín es historiador, novelista y publicista y editor de la revista Nexos.

Jorge G. Castañeda fue secretario de Relaciones Exteriores de México de 2000 a 2003 y catedrático de la Universidad de Nueva York.

Colaboración especial para The Washington Post.
 



Tema: Guerra contra el narcotráfico

Vota por la nota
Redes Sociales
Más notas de México 0 de 60 Nota anterior Nota siguiente
¿Tienes algún comentario acerca de esta nota? ¡Participa!
Políticas   Iniciar sesión | Registrarse | ¿Olvidaste tu contraseña?
 Comentar como usuario anónimo (no recibirá correos de respuestas)
Alias:

LAS    DEL DIARIO

Participa con nosotros

Si tienes más información sobre esta nota, envíanos un correo a: noticias@megamedia.com.mx
publicidad
TAGS

PORTAL YUCATAN.COM.MX

Portal líder en información noticiosa y el más visitado en la península de Yucatán.

 
PUBLICIDAD EN INTERNET
800 mil clientes potenciales al mes. Desde $1,500 pesos semanales.
 
Teléfonos del Diario de Yucatán
 
Conmutador: (999) 942-22-22
Atención a clientes: (999) 942-22-76
Publicidad Impresa: (999) 942 22 31
Publicidad en Internet: (999) 942-22-24
Suscripciones: (999) 942-22-35
Redacción: (999) 942-22-23
Avisos económicos: (999) 942-22 -11
Fax: (999) 942-22-04