Una mujer observa uno de los ejemplares de la autobiografÃa de la joven Natascha Kampusch, titulada "3,096 dÃas", en una librerÃa de Viena, Austria

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VIENA, Austria (AP).- Una austríaca secuestrada cuando apenas tenía 10 años de edad relata en un nuevo libro la forma en la que fue golpeada repetidamente, forzada a pasar hambre y obligada a realizar las tareas domésticas semidesnuda durante ocho años y medio de cautiverio a manos de un hombre que admiraba a Hitler y se consideraba un dios egipcio.
En su libro, Natascha Kampusch describe además cómo su secuestrador, Wolfgang Priklopil, le afeitó todo su cabello y la encadenaba a él en su cama cuando cumplió 14 años.
Priklopil secuestró a Kampusch en una calle de Viena en 1998, cuando la entonces niña se dirigía a la escuela. La mantuvo prisionera en un calabozo subterráneo bajo su casa suburbana hasta que ella huyó en agosto de 2006. El secuestrador se suicidó pocas horas después de la fuga.
El caso horrorizó a los austriacos y acaparó los titulares de los diarios en todo el mundo.
En el libro "3,096 días", redactado con la ayuda de dos escritores, Kampusch dice que Priklopil era un paranoico, imprevisible y obsesionado por la limpieza que la atormentaba sistemáticamente de forma física y verbal.
"En muchos aspectos, el secuestrador era una bestia y más cruel que lo que es posible describir", escribió Kampusch, según la edición inglesa que será difundida el 16 de septiembre en Gran Bretaña.
Durante años, su atacante usó no solamente las manos y pies para golpearla, sino también un saco de cemento, tijeras de podar y una barra de palanca.
"En ocasiones me golpeaba durante tanto tiempo que parecían horas", escribió Kampusch.
Priklopil descubrió otras formas de humillarla. "En la casa siempre tenía que trabajar semidesnuda y en el jardín no me permitía llevar bragas", escribió Kampusch. "Era una de las formas de humillarme".
Además, le privaba de alimentos y le decía que era gorda y fea. "El secuestrador sabía qué resortes debía tocar para atacar mi autoestima y los manipulaba sin piedad", escribió Kampusch, que apenas pesaba 38 kilos a los 16 años.
Kampusch narró cómo de adolescente pasó noches en la cama de Priklopil esposada a él. "El hombre que me golpeaba, me encerraba en el sótano y me hacía pasar hambre, quería que me acurrucara junto a él", dice.
Contó además cómo le rasuró la cabeza porque Priklopil consideraba cada pelo un peligro, potencialmente capaz de ser utilizado por la policía para localizarla. "Ni siquiera el cabello más diminuto podía tener".
Su captor le permitió luego que volviera a crecerle el pelo, aunque tuvo que teñírselo de rubio platino para satisfacer la imagen del secuestrador de su mujer ideal: "Obediente, trabajadora y rubia".
En 284 páginas, la autora narra la violencia, los abusos y las humillaciones a las que afirma la sometió su captor.
El libro, por el que algunos medios especulan que Kampusch ha cobrado 1.2 millones de euros, hace un repaso a su infancia, su secuestro, sus años de encierro y su fuga.
La joven, de 22 años, dice que trató de suicidarse varias veces antes de escaparse. Las palabras finales del libro: "Soy libre".
Tema: Delincuencia, asaltos y secuestros