
(1)
Los calabozos de la comandancia de la Policía Municipal de Hunucmá no son tan cómodos, pero sí higiénicos, afirma el coordinador general de la corporación policiaca, Justino Esquivel Díaz.
En la comandancia hay cuatro celdas, incluida uno para las mujeres. Sólo se utiliza cuando la detenida está ebria o impertinente, pues en otros casos, se opta por dejarlas en el área de la recepción.
Cada celda contaba con inodoro, pero hace algunos años se mandaron a retirar porque se consideró antihigiénico que el mismo cuarto sirva de baño.
Esquivel Díaz informa que en la actualidad hay un baño independiente que utilizan los reos previa solicitud y bajo discreta vigilancia de los agentes.
A los detenidos, en especial cuando están ebrios, les retiran cinturones, cordones de zapato y hasta camisas sport, para evitar que lo utilicen como arma para ahorcarse. La medida, que incluye la presencia de un carcelero fijo en el área de calabozos, se tomó a raíz de los suicidios, por ahorcamiento precisamente, que se registraron en los calabozos de la antigua sede de la policía de Hunucmá.
Dentro de las celdas existen colados de concreto que sirven de cama y sillas a los detenidos. Si hay más de tres algunos tienen que descansar en el piso.
"Buscamos que los detenidos estén bien, incluso les prendemos su killer cuando hay muchos mosquitos", dice Esquivel Díaz.
En Tizimín, el teniente Freddy Aranda Herrera, director de la Policia Municipal, asegura que gracias al nuevo edificio de la corporación las celdas están en mejores condiciones.
El funcionario policiaco recuerda que cuando la comandancia se encontraba en el palacio varios detenidos intentaron suicidarse debido al descuido de los carceleros en turno.
Las celdas antiguas estaban sucias y había un fétido olor.
Freddy Aranda, quien ya había sido jefe de policía en administraciones pasadas, recuerda que evitó suicidios de personas que encontraban en estado de ebriedad.
"La mayoría de los detenidos optan por privarse la vida porque caen en en un estado de depresión al estar encerrados. Por eso tenemos que estar alertas y vigilarlos constantemente" dice el jefe policiaco.
Aranda Herrera asegura que las cuatro celdas del nuevo edificio de la policía, construido en la anterior administración, están bien acondicionadas. Hay dos baños y en ocasiones proporcionan colchonetas. En su caso dan atención médica.
Hay un carcelero por turno que se encarga de vigilar a los detenidos para que no entren en conflicto, se lastimen o intenten suicidarse. Hace unos días uno de los detenidos que estaba ebrio comenzó a aporrearse en los barrotes de la cárcel. Decidieron esposarlo, pero se siguió golpeando la cabeza. A fin de cuentas optaron por ponerle un casco para que no se lastime.- José Cob/Wendy Ucán
Tema: Muerte en las cárceles